“Yo, hombre lobo”, de Curtis Garland

Yo, hombre lobo; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Bruguera, junio 1973. Colección: Selección Terror; nº 17.

  • Género | materias: terror – ciencia ficción | licantropía

 

yo hombrelobo

Novela de hombres lobos, muy característica de su autor, aunque sorprende que la acción tenga lugar en la época actual a la de la escritura, y no sea de carácter victoriano, como es tan caro a Gallardo. Sin embargo, sí se ambienta en su adorada Inglaterra, con un inicio en una mansión británica, al estilo de Downtown Abbey, y una segunda parte ya en el Londres de siempre. Está narrada en primera persona, algo también habitual en su autor, y el protagonista se llama Claude Bellamy, nombre que no resulta casual: si consultamos una de las películas licantrópicas esenciales de la materia, El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941) —con guion de Curt Siodmak, quien instauró los más socorridos elementos identificativos del personaje—, comprobaremos que uno de sus protagonistas era Claude Rains, y otro Ralph Bellamy, de donde sale el nombre de nuestro héroe. Sin embargo, la ambientación recuerda a la de otra película de la temática, la posterior La bestia debe morir (The Beast Must Die, Paul Annett, 1974).

La novela se divide en dos partes, emparedadas entre un prólogo, un interludio y un epílogo, en los cuales el protagonista divaga como es costumbre —también— en el autor, manteniendo la tensión en todo momento. Un elemento curioso es que, dentro del cuerpo de la narración, el autor emplea el término “hombre-lobo”, con guion, si bien en el título consta separado. Otro detalle significativo es que en muchas películas de la temática, sus responsables toman las referidas características identificativas del licántropo a su antojo, cambiando o eliminando elementos que le convengan a la historia, sin más explicación —véase la sobrevalorada Dog Soldiers (Dog Soldiers, Neil Marshall, 2002), por ejemplo—. Aquí sucede otro tanto… en apariencia. Es decir, los hombres lobos que aparecen en esta novela ofrecen determinadas características diferentes a lo que es norma, dejando sorprendido tanto al lector como al protagonista/narrador, si bien más adelante es explicado dentro de la trama, la cual, por cierto, ofrece cierto trasfondo de ciencia ficción, no en vano el protagonista es biólogo.

Cautivante es la larga escena donde otro científico explica al protagonista la naturaleza de los licántropos de la historia —y uno se imagina a esa personaje con la apariencia de Christopher Lee—. El clímax resulta un tanto precipitado, como a veces pasaba en los bolsilibros cuando el autor comprobaba que se acercaba a la extensión límite que le fijaban. Pero ello no es óbice para que Yo, hombre lobo sea una de las mejores novelas de la colección.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

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