“Los chacales de río Kalvik”, de Fidel Prado

Los chacales de río Kalvik; por Fidel Prado (Duque); ilustraciones, autor desconocido. Barcelona: Ameller Editor, [s.a.]. Colección: Alaska; s/n.

Jub Ike es un hombre joven de familia humilde; emprendedor, que ha conseguido estudiar ingeniería y ejercer de director de una mina de oro. A la vez, su vida privada está colmada por el amor de una joven bella y algo manirrota… Hasta que su mujer le abandona y se fuga con otro hombre. Desesperado deja su trabajo y se da a la bebida en los bajos fondos de San Francisco, donde acaba enrolándose, estando borracho, para trabajar en la pesca del salmón en el río Kalvik, en Alaska.

De Fidel Prado Duque (1891-1970) se han proporcionado algunos datos biográficos en las reseñas sobre sus novelas Pórtico del infierno (14/11/2018), Máscara negra (16/12/2020) y Viajeros para el infierno (22/02/2022), que pueden verse en este mismo blog y que recomiendo leer a quienes estén interesados en conocer algunas circunstancias de su particular vida literaria y política.

La edición de Ameller-Editor de este bolsilibro, sin fecha, está realizada en tapa dura, tiene doce capítulos y 192 páginas, extensión mayor de la habitual en este género, lo que permite un desarrollo más amplio de la trama del libro, tanto de los episodios propios del género de aventuras (momentos de acción), como en el sentimental, que en este libro tiene una extensión substancial.

Género de aventuras que podría adscribirse sin problemas al del Oeste, pues los tipos humanos que aparecen, la época en la que se desarrolla (finales del siglo XIX), y la propia estructura del bolsilibro remiten a este último género; cambia el territorio (Alaska), que funciona como última frontera de la expansión de Estados Unidos, con la mitología o leyenda asociada al oeste clásico.

Los chacales de río Kalvik plantea, una vez más, en la temática de Fidel Prado (y de otros autores del género) la lucha por la supervivencia de hombres (y de algunas mujeres) que solo tienen sus manos para trabajar, que lo hacen en condiciones extremas, con salarios bajos y con muchas posibilidades de morir en el empeño. Y también la lucha entre dos grupos: el de los poderosos que avasallan y oprimen a los más débiles y el de estos últimos defendiéndose desde su sentido de la justicia, primero, y finalmente con las armas en la mano (cuando resulta necesario), donde solo cuentan con su valentía y la suerte ante un enemigo superior.

En el caso del bolsilibro que comentamos, el protagonista, Jub Ike, es un héroe caído que necesita otra oportunidad para restablecer su dignidad como persona. Huye a esa pesquería remota en Alaska para tener un sustento, pero también con la esperanza de reiniciar una vida truncada por un desamor de folletín. Puro romanticismo.

La pesca del salmón en el río Kalvik (para hacer conserva con su carne), en la época en que se produce su arribada para el desove, es el escenario natural de la lucha empresarial entre un tal Ridley, que tiene la mayor concesión en el río, y Duke, que tiene una concesión menor. Ridley, en un territorio sin ley, intenta con malas artes y mucha violencia apropiarse de todo el río y expulsar a Duke. Son los chacales del río Kalvik a los que alude el título del libro.

En esta coyuntura es donde “cae” nuestro héroe, Jub Ike, que contratado inicialmente por el cacique villano, cambiará de patrón, yéndose con Duke, al enterarse de la partida a muerte que se juega en el río: “Mi vida es algo que me pertenece por entero…, pero jamás por bajo que haya caído a causa de ella, me venderé a los explotadores que quieren hacer leña del árbol caído” (pág. 32).

Comentábamos en el inicio que la parte sentimental, “rosa”, en este bolsilibro tiene cierto desarrollo: mientras que la femme fatale que ha abandonado a Ike y de paso le ha arruinado monetaria y psicológicamente, es un estereotipo, la mujer que le salvará en un sentido muy amplio, está retratada con cierta extensión: casi única mujer en todo el río Kalvik, ha acompañado a su padre, Duke Akin, por amor filial, pero además participa en el trabajo de la factoría y tiene opiniones propias. No desvelo nada (es de cajón) que esta mujer buena, inteligente y trabajadora, de nombre Martina, será un estimulo más para que Ike asuma un papel principal en la guerra defensiva contra los matones que envía el cacique villano, con la intención de destruir las redes de pesca y la factoría de Duke, su competidor.

Pero no hay que asustarse como lector bolsilibresco: esta novela, como es habitual, es una obra de acción. Los episodios de lucha en el río, autenticas batallas navales, o las peleas entre Ike y algunos de los villanos o sayones al servicio de Ridley, el patrón sin escrúpulos, son numerosas y están excelentemente narradas. Fidel Prado es un gran narrador en la línea de Jules Verne, Jack London o Pío Baroja. Acumula los episodios, es cierto, pero las obligaciones del género editorial no permitían otra cosa.

Se ha subrayado el predominio, a veces, de las partes dialogadas en este autor. Es esta novela hay varias, pero oportunas y equilibradas respecto a los episodios de acción. Aunque Fidel Prado nos presenta a Ike Jub con detalle, desde sus inicios dickensianos, será en los diálogos con Martina, la buena chica, cuando entendamos su drama íntimo y las motivaciones para entregarse a una lucha desigual con los explotadores. Para recuperar su dignidad perdida, y por el nuevo amor, claro está.

El final de la novela es un tanto precipitado, pues debe concluir con el triunfo del bien y cerrar todas las variantes de la trama. Deben perder quienes deben perder en una batalla final, en un nuevo OK Corral eterno, y ganar los buenos. El círculo se cierra completamente para satisfacción de nuestro espíritu de lectores (lo principal), partidarios de la justicia poética, pero también (esto es prescindible) de la censura político/eclesiástica de cierta ominosa época: Ike estaba casado con la mala mujer que le abandonó, la cual debe morir para que Ike pueda volver a casarse con la hermosa e inteligente Martina. Y la mala mujer perece “entre los salmones en su ansia loca de vivir, precisamente porque esa vida estaba a punto de terminar y debía parecerles más bella”. Bella frase y terrible colofón (pág. 176).

Pero es que, para Ike, nuestro héroe, y para Fidel Prado, el autor, “la fantasía está muy por encima de la realidad” (pág. 65). También para algunos lectores, entre los que me incluyo.

Calificación: buena ***

Gonzalo Francoblanco

3 comentarios sobre ““Los chacales de río Kalvik”, de Fidel Prado

  1. Hola:
    Llevo más de siete años empeñado en salvar la obra de Dn. Fidel Prado, digitalizando cuanto a llegado a mi poder.
    Con satisfacción, puedo decir que entre lo digitalizado, lo escaneado para digitalizar y alguna novela en papel, hasta donde sé; me faltan por localizar unas 30 obras de la vasta producción de este prolífico autor.
    Me ha sorprendido entrar en este blog y encontrarme con «Los chacales de Rio Kalvin», obra que llevo años buscando, y de la que sólo sé que se vendió en Todocolección hace algunos años (por cierto una edición en tapa blanda).
    En este sentido, me gustaría ver la forma de conseguir la novela para su digitalización, o un escaneo de la misma. No me importaría comprarla (si el precio es razonable).
    Como le digo tengo unas 800 novelas ya digitalizadas, con lo que se podría llegar a un acuerdo en un trueque con algo que le pudiese venir bien.
    Un cordial saludo.

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    1. Creo recordar que el autor de la reseña comentó que la sacó de una biblioteca. Incluso creo recordar (desde aquí no puedo verlo) que una de las fotos incluye el sello de la misma). Él mismo te podrá responder..

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      1. Hola:
        Sí, al inicio del primer capítulo aparece un sello, con una dirección.
        No parece que actualmente se corresponda con ninguna librería.
        En fin, esperaremos a ver si el autor contesta, y nos puede ayudar.
        Un cordial saludo.

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