“Investigación a un oráculo”, de Glenn Parrish

Investigación a un oráculo; por Glenn Parrish [Luis García Lecha]; ilustración de la cubierta, Jorge Núñez. Barcelona: Bruguera, agosto 1971. Colección: La Conquista del Espacio; nº 55.

  • Género | materias: ciencia ficción | avances científicos

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Luis García Lecha publicó dentro de la colección «La Conquista del Espacio» con los seudónimos de Clark Carrados y Glenn Parrish, indistintamente, para disimular la fertilidad que mostraba en la redacción, aunque cierto es que, inicialmente, solo hizo objeto del primero de los seudónimos, debutando con el número 2 de la colección con Hombre o robot, hasta que, con el número 166 y Perros del espacio, pasó a usar el de Clark Carrados, que a partir de entonces alternó con el previo. Se reconoce el estilo del autor en ambos casos, basado en el uso de personajes estereotipados, tramas no muy trabajadas y unos diálogos algo rebuscados, donde se vuelca ampliamente a explicar con excesivo detalle ciertos elementos futuristas, teóricamente para dar una justificación temática.

El argumento de la presente no es muy cautivante: es el siglo XXIII y hay un misterioso individuo, que no se sabe siquiera si es hombre o mujer —por lo cual, ante tamaña insistencia, adivinamos enseguida de qué se trata—, que es denominado el Oráculo, se dedica a pronosticar vaticinios y nunca ha fallado. Cuando muere un político que había consultado al Oráculo, un fotógrafo de prensa deduce que ha sido asesinado para que se cumpla la predicción, y se pondrá a investigar en torno al personaje.

A partir de ahí, se establece una intriga policial no muy estimulante regida por el referido fotógrafo y una agente de un organismo gubernamental. Desde el inicio de la novela, además, se menciona una droga legal que toma todo el mundo, y ello se hace con notoria insistencia, por lo cual sospechamos de inmediato, una vez más, que algo tiene que ver con la trama. Poco más aporta esta novelita alimenticia, realizada con desidia y sin el menor esfuerzo.

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

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“Desde el libro de los muertos”, de Curtis Garland

Desde el libro de los muertos; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]. Barcelona: Bruguera, febrero 1973. Colección: Servicio Secreto; nº 1174.

  • Género | materias: policiaco – aventuras | egiptología

 

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Un detective privado londinense gana la lotería y, tras hacerse rico, decide retirarse del trabajo y hacer un viaje de placer a El Cairo, donde se encontrará con su novia. Pero al llegar se topa con un asesinato, lo que le hará volver a su labor y a investigar otro crimen: el de un faraón muerto hace milenios.

Una novela de Curtis Garland con una estructura muy peculiar, como es intercalar en la narración un flashback ambientado en otra época, lo cual le otorga un tono muy especial. Este “truco” narrativo ya lo empleó con anterioridad, al menos en dos ocasiones que yo sepa: en El manuscrito del “Destripador” («Servicio Secreto» 1145) había una parte centrada en el Londres victoriano de Jack, en 1888; y en El «dossier» escarlata («Servicio Secreto» 1097) se narra una etapa de un caso del FBI acontecido en 1941, pareciendo una película de gánsteres de la Warner. En esta, al fin, hay nada menos que un flashback en el Antiguo Egipto, que parece a mitad de camino entre el Tierra de faraones de Howard Hawks y el flashback de La momia de la Universal.

Eso le aporta a la novela un tono muy característico, dado que, aparte de ser una trama indudablemente criminal, también semeja una narración de aventuras, no ya por ese flashback, sino también por toda la historia en sí, con los viajes del protagonista a museos, desierto, ruinas… Si la hubieran reeditado en la colección «Tam Tam», pongamos por caso, no chirriaría.

El resultado es una excelente novela, muy variada, con los trucos narrativos propios de su autor —cuando hay dos chicas guapas, una de ellas acabará al final en brazos del héroe, y la otra será una traidora— que podría haber dado lugar en la época a un film muy atractivo.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Ciudad Omega” de Curtis Garland

Ciudad Omega; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; autoría de la ilustración: Desilo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1977. Colección: La Conquista del Espacio; nº 340.

  • Género | materia: ciencia ficción – terror | distopía – virus alienígenas – prisiones futuristas – invasiones alienígenas.

 

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Cuando Gary Knorr llega en tren aéreo a Ciudad Omega como desterrado indefinido, al haberle sido conmutada la pena capital por desintegración por esa nueva condena, nada le hace sospechar que, tras la idílica apariencia que respira esa titánica e invulnerable prisión, con todo el aspecto de una pequeña urbe amable y tranquila, donde los convictos viven en plena libertad, algo terrorífico, que afecta a la población reclusa, está sucediendo allí, escondido. Y cuando esa amenaza, en forma de un virus inteligente alienígena que es utilizado para efectuar experimentos con los condenados, se hace patente, solo queda un recurso: intentar una huida a todas luces imposible.

Sin duda; nos encontramos ante una de las mejores novelas de Curtis Garland de toda la colección «La Conquista del Espacio». La sensación de estar viviendo una pesadilla, tanto para los personajes –cargados de psicología– como para el lector, se palpa desde el mismo comienzo. Narrada en primera persona, el protagonista nos va descubriendo, con sorpresa y angustia, un mundo clausurado lleno de desasosiego y de pánico.

Y es esa sensación de extraña claustrofobia, ya que, en realidad, los marcos geográficos de la trama no son opresivos, lo que define la novela: un grupo de seres humanos atrapados en un contorno que es, además, una gigantesca prisión del futuro, y en peligro de perder su propia identidad de hombres y mujeres a causa de un invasor imperceptible y contagioso que ciega sus cerebros.

Ciudad Omega es una narración que condensa todas las características de estilo de Curtis Garland para ofrecernos, con un argumento inquietante, una reflexión, casi a la manera de Ray Bradbury, sobre la condición humana y una crítica a los poderes tácitos –y manipuladores– de las sociedades futuras.

Una, en fin, obra maestra para disfrutar, tanto desde el plano argumental como de género (ciencia ficción distópica y terror), o como el exclusivamente literario, dada la alta calidad de su prosa.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 5.

Luis Ángel Lobato Valdés

 

“Lady Serpiente”, de Clark Carrados

Lady Serpiente; por Clark Carrados [Luis García Lecha]. Barcelona: Bruguera, enero 1977. Colección: ¡Kiai!; nº 3.

  • Género | materias: criminal | artes marciales

 

 

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Primera novela de la colección «¡Kiai!» escrita por Clark Carrados, su protagonista, de nombre George Washington Baxter, llamado “Budd”, es un individuo que podría definirse como una mezcla entre Bruce Wayne y el inspector Clouseau. De Wayne tiene el hecho de tratarse de un millonario que se entretiene en ejercer de detective privado e implantar la justicia, y se rodea de ingenios electrónicos así como de un eficaz sirviente, amén de otro equipo humano; de Clouseau tiene ese referido sirviente, oriental, que cuando llega a casa le ataca sin previo aviso para ejercitar sus capacidades en las artes marciales.

Por lo demás, la trama es tan simplista como suele ser norma en el autor, aunque pretenda hacerse pasar por sofisticada. Se centra en el robo de un diamante enorme y muy valioso, expuesto en una muestra que, se dice, es inexpugnable, aunque a la hora de explicar el método se trata de una trampa argumental bastante burda.

Elemental, discreta, se deja leer más o menos gracias a la simpatía —que no originalidad— de los personajes.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: **½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“El pájaro repugnante”, de Lou Carrigan

El pájaro repugnante; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez].Barcelona: Bruguera, octubre 1974. Colección: La Huella; nº 9.

  • Reedición: Barcelona: Bruguera, enero 1981. Colección: Servicio Secreto; nº 1589.

 

  • Género | materias: criminal – aventuras.

 

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Ya se ha hablado aquí largo y tendido sobre Lou Carrigan, sobre la alta capacidad de fabulación que posee, así como de su destreza por equilibrar cierto sentido del humor con una seriedad de fondo de una historia. Esta novela es de peculiar título, en alusión al dodo, también conocido como dronte, pájaro extinguido que habitó en las islas Mauricio, y que fue exterminado a finales del siglo XVII por los colonizadores europeos, no tanto por la aniquilación directa de la mano del hombre, al considerar su carne incomestible (y, por tanto, “repugnante”), sino por la incorporación por parte de este de nuevas especies que diezmaron un animal que carecía de depredadores. El tal “pájaro repugnante” es el protagonista, un aventurero amargado y cínico que, en París, es abordado por una grácil muchacha que trabaja en una embajada, con el fin de contratarlo: debe robar una maleta con cien millones de dólares y, a continuación, asesinar a un magnate árabe. Las cosas, por supuesto, se complicarán, mientras que una curiosa historia de amor comienza a desplegarse entre ambos.

Tal como he referido al principio, se aúna aquí la gravedad de la narración de fondo junto con el humor debido al comportamiento del referido protagonista, con sus comentarios cínicos y mordaces. Esta novela la leí mucho tiempo atrás, en mi primera etapa del descubrimiento de los bolsilibros, con quince o dieciséis años, y ahora que la he releído me he topado que incluso recordaba diálogos concretos. Aparte de ese tono irónico, en el fondo palpita una modulación melancólica y afligida, que Carrigan recrea con una gran capacidad, y la “excursión” de los protagonistas bajo la lluvia posee una base conmovedora que imprime a la novela un nivel muy alto. Este es otro de esos bolsilibros que, con una leve corrección de estilo, podría publicarse en una colección “estándar” para mostrar el buen nivel literario que ofrecían, a veces, estas publicaciones.

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Aparte de ello, serviría de base a una película de muy buena cota, pues posee una inflexión que emularía, acaso, a la película Charada de Stanley Donen, y de hecho el personaje femenino protagonista podría recordar a Audrey Hepburn, mientras que el del protagonista masculino, antes que a Cary Grant, me hace rememorar a alguien como Jean-Paul Belmondo.

 

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“…Y nunca mueren”, de Mortimer Cody

…Y nunca mueren; por Mortimer Cody [Francisco Vera Ramírez]. Madrid: Rollán, 1964. Colección: Panzer División; nº 10.

Reediciones:

  • Madrid: Rollán, 1965. Colección: Patrulla de combate; nº 196.
  • Pinto, Madrid: Rollán, 1972. Colección: Misión secreta; nº 10.

 

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Mortimer Cody es hermano de Lou Carrigan —Mortimer Carrigan hubiera sido un seudónimo de lo más sonoro, aunque este que usa tampoco es manco en este sentido—. Al igual que Lou, escribió en diversidad de géneros, pero donde más cómodo se le ve es en el western, el policial y el bélico, es decir, los de carácter realista. La presente novela transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, en Italia, y en concreto en Sicilia, en las postrimerías del gran enfrentamiento. Un grupo de soldados norteamericanos parte en misión, para reducir un reducto nazi, y en el camino se topan con dos mujeres italianas, algo misteriosas, así como a un grupo de hombres italianos que parecen no ver con buenos ojos la actividad de los que vienen a liberarlos del yugo de los alemanes.

La novela se caracteriza por profundizar más de lo habitual en la psicología de los personajes. Como puede verse en la sinopsis referida, el argumento es más o menos el habitual en el género, y no sorprende a nadie. Es en las relaciones que se establecen en las distintas tipologías donde se fabrica la auténtica fuerza de …Y nunca mueren. Y, lo más curioso, resulta llamativa la enorme tensión sexual que se percibe entre los soldados y las mujeres que habitan en ese caserón aislado; además, algunas líneas de diálogo, pese a no ser explícitas, son lo suficientemente claras para saber de qué están hablando. Escrita la novela originalmente en 1964, la edición que he leído se corresponde a la última, la de 1972; puede que para esta sufriera una reescritura para actualizarla y hacerla más atractiva para los lectores, pero dada la premura con la que se publicaba este tipo de obras, lo dudo mucho. Puede que la censura, aburrida de seguir esta ingente cantidad de publicaciones, diera el visto bueno sin mirarlas muy a fondo, y se les colara.

Y puede que sea obsesión mía para con el género, pero me da la impresión de que esta novela, hacia la mitad o así, y sin cambiar una sola coma de lo que precede, se podría desviar paulatinamente hacia el terror, con criaturas sobrenaturales habitando en ese cerro hacia el que los personajes parecen tener un temor atávico indefinible.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ****

bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“El mayor caradura de la galaxia”, de Joseph Berna

El mayor caradura de la galaxia; por Joseph Berna [José Luis Bernabeu López]; autoría de la ilustración, Salvador Fabá. Barcelona: Editorial Bruguera, 1978. Colección: La Conquista del Espacio; nº 391.

  • Materias: viajes espaciales – thriller futurista – planeta Marte – acción – humor.

 

 

Portada - Salvador Fabá

Un detective privado del futuro es acusado de un crimen que no ha cometido y debe emprender un peligroso periplo en el planeta Marte para dar con los verdaderos culpables y demostrar su inocencia ante las autoridades terrestres.

Estamos ante una divertida novela de Joseph Berna, con todos los ingredientes que caracterizan su narrativa, pero, al estar escrita —o al menos publicada— en 1978, esas características (episodios humorísticos y eróticos insertados sin ningún motivo en el fluir de la trama) no están acentuadas, por lo que la calidad de su estructura argumental sube enteros y la lectura resulta atractiva.

Nos encontramos ante una novela donde, estilísticamente, lo fundamental es el ritmo de la acción, muy rápido pero bien sostenido, dejando sin respiración a los lectores que, a través del protagonista, el detective privado Bruce Jenkins, viajan vertiginosamente de unos escenarios a otros: la nave espacial de línea entre la Tierra y Marte, los habitáculos bajo enormes cúpulas ancladas en ese planeta, el exterior marciano… Persecuciones, luchas, disparos, ambiente de narrativa negra, toques futuristas, todo ello muy bien integrado en lo cotidiano y que inundan sus páginas para goce del que las lee.

Pero también, aunque mitigados, como ya argumenté anteriormente, esos ­—para mí— defectos inherentes a nuestro autor: momentos humorísticos en secuencias de máximo peligro para los protagonistas que maltratan la coherencia de la trama, o la utilización de recursos eróticos (siempre por iniciativa de los personajes femeninos, que parecen solo estar pensando en el sexo) demasiado facilones y que nada aportan al entramado de la narración. Amén del ya, en ciertos pasajes, y reconocido por todos, abuso del punto y aparte, que a nivel sintáctico en nada realza las virtudes del estilo.

Pero todo eso se olvida pronto con las trepidantes aventuras del audaz detective Bruce Jenkins y las atractivas y valientes azafatas interplanetarias Virginia Kendall y Angela Hopper, quienes nos llevarán, tras unos ambiciosos asesinos, a través de unos territorios siderales con ecos literarios de las más clásicas novelas negras.

En definitiva: una bonita, optimista y disfrutable novela del amigo Joseph Berna que hará las delicias de los lectores sin complejos —como un servidor— ofreciendo ratos felices y hasta maravillosos.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 3.

 

Luis Ángel Lobato