«Pánico “pop”», de Curtis Garland

Pánico “pop”; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; portada de Salvador Fabá. Barcelona: Bruguera, 1975. Selección terror; nº 137.

  • Género | materias: terror | goticismo – crímenes – psicópatas

 

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Un grupo de jóvenes artistas pop viajan por Inglaterra, después de una actuación itinerante, y montados en una furgoneta, cuando la socorrida tormenta los deja aislados. A su rescate viene una anciana aristócrata que los invita a pasar la noche en su caserón, sin que los chicos sean conscientes de que dentro de sus muros les esperara el terror.

El hecho de que el protagonismo corra a cargo de unos muchachos jóvenes que viajan en una furgoneta y se enfrentan a un misterio aparentemente sobrenatural desde el inicio me hizo pensar, vaya usted a saber por qué, en Scooby-Doo. Y mira por dónde, hasta tiene aparición un perro, tipo gran danés, en la trama. No sé si Garland sería consciente de ello, y si incluso su intención sería parodiar la parodia y, por ende, hacer algo serio a partir del planteamiento “Scooby-Doo”.

Esta novela no es de lo mejor de Juan Gallardo Muñoz, aunque, como siempre, la lectura es entretenida, la construcción dramática es solvente y, de paso, desliza un mensaje de tolerancia y respeto a esos melenas de aquella época. Un simpático divertimento.

 

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: **½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“La nave vengadora”, de Clark Carrados

La nave vengadora; por Clark Carrados [Luis García Lecha]; autoría de la ilustración: Rafael Cortiella. Barcelona: Editorial Toray, 1970. Colección Ciencia Ficción; nº 59.

Género | materia: ciencia ficción | viajes estelares – investigación – aventura – intrigas políticas.

 

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Un fugitivo, Vix Forster, es perseguido, en el planeta Morib I, por el temible coronel Wedda y su policía política, acusado de alta traición. Para demostrar su inocencia Vix deberá llevar un mensaje secreto a un tal Emmon Bellias, confinado en otro sistema estelar, concretamente en el planeta Benafza. Pero la empresa será casi imposible: Wedda logra atraparlo y lo abandona en el inhóspito y desértico asteroide Ustchia, donde las temperaturas alcanzan valores mortales. Para Vix Forster todo parece perdido. Pero, de pronto, un brillo en el espacio…

Con este interesante comienzo, Clark Carrados nos ofrece una novela muy atractiva, con muchos de los ingredientes de la space opera y del género policial, donde las conspiraciones políticas, las traiciones, los viajes estelares, las astronaves piratas, la intriga, el suspense y la aventura  son los ingredientes fundamentales de su trama.

Pero Carrados, fiel a su estilo, proporciona también los toques literarios personales que le caracterizan: variedad de espacios narrativos, pintoresquismo, ambientes crepusculares, tonos descriptivos cálidos, cierto sentido del humor, acción permanente pero servida con un ritmo reposado, violencia explícita y una capacidad estimable de involucrar al lector en las peripecias de los esforzados protagonistas.

A destacar el episodio que sucede en el interior de un contenedor, a manera de refugio, con altas dosis de claustrofobia, y el que transcurre en el temible asteroide, lleno de incertidumbre, que nos inclina a identificarnos con la desesperación del infortunado astronauta proscrito. También la parte final, con bastante suspense y hasta con alguna suave sorpresa.

Pero, como de costumbre, nuestro autor también nos entrega sus puntos bajos: personajes sin psicología y estandarizados, con mujeres atrayentes, pasionales y resueltas, pero que sucumben al dictado del amante de turno, caracterizado como un hombre duro, con ciertas pinceladas de cinismo y que dará todo por salvar a su amada y conseguirlos sus favores sentimentales. En cuanto al argumento del presente relato, se nos muestra —era de suponer— casi calcado al de otras narraciones de ciencia ficción del autor, con similares acontecimientos y el mismo desenlace.

Con todo, como ya señalé, esta novela merece mucho la pena para pasar una tarde de invierno con una merecida diversión y una plácida sonrisa siguiendo los arriesgados periplos de Vix Forster y de su amiga, la capitana y pirata espacial Tasaria Ku-11.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 3.

 

Luis Ángel Lobato Valdés

 

“Niebla en Whitechapel”, de Curtis Garland

Niebla en Whitechapel; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Bruguera, junio  1973. Colección: Selección Terror; nº 15.

Reedición:

  • “Niebla en Whitechapel”. En Jack el Destripador; por Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz); selección y edición de Alberto López Aroca; prólogo de Andrés Peláez Paz; ilustración de la cubierta: Sergio Bleda. Madrid: Academia de Mitología Creativa “Jules Verne”, 2016.
  • Género | materias: terror | crímenes – Destripador – alteraciones mentales

 

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Juan Gallardo Muñoz era un gran interesado en la figura de Jack el Destripador. Sin duda fue debido a dos motivos: por un lado, por el misterio que siempre rodeó a este criminal real, cuya identidad nunca fue descubierta; y por otro, porque sus acciones tuvieron lugar en un sitio y período histórico muy apreciado por Gallardo como fue el Londres victoriano. Esta no fue la primera ni la última vez que tocó el tema —aunque sí la primera dentro de la colección «Selección Terror»—, como demuestra la citada recopilación de Alberto López Aroca, que aparte de la que nos toca también incluía las siguientes obras: El manuscrito del “Destripador” (1972, «Servicio Secreto» 1145); Seda y niebla para el asesino (1975, «Selección Terror» 110); Londres, 1888 (1978, «Selección Terror» 260); Yo, el Destripador (1979, «Selección Terror» 352); Vuelve Jack el Destripador (1985, «Thanatos» 18); y el reportaje novelado “Jack, el Destripador”.

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En esta ocasión, nos narra los crímenes con cierta fidelidad histórica, con las prostitutas auténticas que sintieron la furia del asesino, Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Amén de ello, nos ofrece a una serie de sospechosos, a saber, el médico que dirige un hospital dentro de la zona donde acontecen los ataques, así como dos estudiantes que hacen prácticas en el centro, que viven juntos en una pensión y que rondan a una bella joven que trabaja en una tienda de taxidermia junto al albergue. Pronto, el primer sospechoso es dado de lado y Gallardo se centra en los dos jóvenes, volcando el recelo de uno al otro constantemente. El ejercicio resulta hábil e interesante, y los traumas psicológicos de uno de ellos resultan atractivos, con el elemento de los cristales rotos que activan el frenesí del enfermo, aunque el autor comete el error de identificar la esquizofrenia con el desdoblamiento de personalidad —hoy conocido como trastorno de identidad disociativo—, aunque ambos suelen ser confundidos habitualmente.

Con estos pocos personajes, más una casera algo salidilla, una criada aún más salida, y la aparición estelar y breve de figuras históricas como el inspector Abberline o Sir Charles Warren, Gallardo construye una hábil y entretenida intriga, con su habitual técnica volcada a una narración que le cautiva, y que logra transmitir su entusiasmo al lector, siempre con su cuidada prosa pese a los latiguillos habituales en él. Mucha niebla, sangre, cristales rotos y un protagonista plagado de prejuicios son los ingredientes de este excelente ejemplar de bolsilibro, que demuestra que, cuando el autor quiere, puede hacer algo realmente bueno pese a las limitaciones técnicas y de tiempo.

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“El planeta de las mujeres-araña”, de Keith Luger

El planeta de las mujeres-araña; de Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar]; ilustración de la cubierta, Miguel García. Barcelona: Ed. Bruguera, septiembre 1971. Colección: La Conquista del Espacio; nº 59.

  • Género | materias: ciencia ficción – comedia | invasiones – humanos mutados

 

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Permítaseme esta reseña con algunos apuntes autobiográficos. Cuando yo tenía unos quince años descubrí los bolsilibros. Estuve unos años leyendo sin parar, hasta que llegó un momento en que me sentí demasiado adulto y pasé a otro tipo de literatura, más “seria”. En toda esa época, como digo, leí mucho; gran parte de lo leído lo he olvidado y, cuando he reiniciado mi afición hace unos años, me he vuelto a topar con esos textos, reconociéndolos antes o después —o no reconociéndolos en absoluto—. Sin embargo, hubo una novela que, en aquel entonces, me dejó marcado y la recordaba prístinamente: El planeta de las mujeres-araña, de Keith Luger. Llevaba mucho tiempo en su busca, y al fin la he encontrado y he podido releerla.

Desde luego, su estilo literario no está a la altura de Gabriel García Márquez, Gonzalo Torrente Ballester o Miguel de Unamuno. Tampoco lo pretende. La novela está compuesta con frases muy cortas, y amplios diálogos, muy breves, y sin descripción alguna entre ellos. El autor, además, por dos veces comete el error de referir que las arañas son insectos. Nada de eso importa.

Si hubiera que definir de algún modo esta obra sería diciendo que es una mezcla entre Psicosis, la obra maestra de Alfred Hitchcock, y las comedias de Rock Hudson y Doris Day. De Psicosis obtiene, en cierto sentido, el esqueleto: aquí también tenemos una mujer que abandona su hogar —en este caso, por una cuestión amorosa— y toma rumbo a la carretera en su coche, y deberá alojarse por una contingencia meteorológica —un huracán— en un caserón apartado. Después, la acción pasará a otra mujer, que será la verdadera protagonista, y que investigará lo que ha sucedido a esta, localizando el caserón y descubriendo todo en el sótano.

Aparte de ello, la protagonista se topa varias veces con un hombre, en situaciones de lo más incómodas, y se organiza una discusión entre ellos, muy al estilo de las guerras de sexos que se establecían en esas subvaloradas comedias citadas. Y el resultado aquí es que tenemos, precisamente, una comedia de lo más divertido, con las pullas constantes que se lanzan uno a otro. Y, por supuesto, mientras discuten se irán enamorando entre ellos. Alrededor de todo esto, unas terribles mujeres-araña, procedente de un lejano planeta llamado Aracnia, y que pretenden invadir la Tierra de un modo muy casero.

Puede que la trama no sea de lo más elaborado, que el estilo literario no sea el mejor, como ya se ha dicho, pero la diversión está asegurada y esta nueva lectura la he disfrutado como aquella primera vez, y he gozado enormemente este planeta de las mujeres-araña (escrito con guion).

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Yo, hombre lobo”, de Curtis Garland

Yo, hombre lobo; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Bruguera, junio 1973. Colección: Selección Terror; nº 17.

  • Género | materias: terror – ciencia ficción | licantropía

 

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Novela de hombres lobos, muy característica de su autor, aunque sorprende que la acción tenga lugar en la época actual a la de la escritura, y no sea de carácter victoriano, como es tan caro a Gallardo. Sin embargo, sí se ambienta en su adorada Inglaterra, con un inicio en una mansión británica, al estilo de Downtown Abbey, y una segunda parte ya en el Londres de siempre. Está narrada en primera persona, algo también habitual en su autor, y el protagonista se llama Claude Bellamy, nombre que no resulta casual: si consultamos una de las películas licantrópicas esenciales de la materia, El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941) —con guion de Curt Siodmak, quien instauró los más socorridos elementos identificativos del personaje—, comprobaremos que uno de sus protagonistas era Claude Rains, y otro Ralph Bellamy, de donde sale el nombre de nuestro héroe. Sin embargo, la ambientación recuerda a la de otra película de la temática, la posterior La bestia debe morir (The Beast Must Die, Paul Annett, 1974).

La novela se divide en dos partes, emparedadas entre un prólogo, un interludio y un epílogo, en los cuales el protagonista divaga como es costumbre —también— en el autor, manteniendo la tensión en todo momento. Un elemento curioso es que, dentro del cuerpo de la narración, el autor emplea el término “hombre-lobo”, con guion, si bien en el título consta separado. Otro detalle significativo es que en muchas películas de la temática, sus responsables toman las referidas características identificativas del licántropo a su antojo, cambiando o eliminando elementos que le convengan a la historia, sin más explicación —véase la sobrevalorada Dog Soldiers (Dog Soldiers, Neil Marshall, 2002), por ejemplo—. Aquí sucede otro tanto… en apariencia. Es decir, los hombres lobos que aparecen en esta novela ofrecen determinadas características diferentes a lo que es norma, dejando sorprendido tanto al lector como al protagonista/narrador, si bien más adelante es explicado dentro de la trama, la cual, por cierto, ofrece cierto trasfondo de ciencia ficción, no en vano el protagonista es biólogo.

Cautivante es la larga escena donde otro científico explica al protagonista la naturaleza de los licántropos de la historia —y uno se imagina a esa personaje con la apariencia de Christopher Lee—. El clímax resulta un tanto precipitado, como a veces pasaba en los bolsilibros cuando el autor comprobaba que se acercaba a la extensión límite que le fijaban. Pero ello no es óbice para que Yo, hombre lobo sea una de las mejores novelas de la colección.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Reservas de oro”, de Lou Carrigan

Reservas de oro; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez].Madrid: Rollán, 1969. Colección: ZZ7; nos. 6948 y 6959 – serie Baby; nos. 29-30.

  • Reedición: Barcelona: Ediciones Petronio, 1975. Colección: Obras de Lou Carrigan; nº 16 – serie Baby; nº 2.

 

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Baby es una espía internacional, nombre en clave de Brigitte Montfort, agente de la CIA que trabaja encubierta como periodista del rotativo Morning News, y ganadora de un Pulitzer en esa especialidad. Fue creada por el escritor Lou Carrigan, seudónimo de Antonio Vera Ramírez, con destino a una editorial brasileña, Monterrey, de Río de Janeiro. Todas ellas fueron publicadas en la colección «ZZ7» entre 1965 y 1992, con un total de 500 números redondos. A lo largo de su existencia, la colección dispuso de tres series: la roja se centraba en aventuras inéditas, la azul en reeditar aventuras clásicas, ambas en formato algo superior a nuestros bolsilibros, 15 x 11 cm; y luego estaba la serie verde, en formato libro (21 x 15) y que  recopilaba tres aventuras.

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Poco después de iniciada la publicación original, en 1968 se comenzó a publicar también en España, por parte de la editorial Rollán de Barcelona, y con la colección llamada igualmente «ZZ7». Sin embargo, aquí se publicó hasta 1973, alcanzando alrededor de 183 números[1]. Más adelante, Ediciones Petronio, en su colección «Obras de Lou Carrigan», y que tenía formato libro, publicó algunas de las aventuras de Baby, en concreto las de extensión doble. Y, por último, en 1976 Editorial Bruguera, en la colección «Archivo Secreto» comenzó a ofrecer nuevas aventuras de Baby a partir del número 166, pero en la que fue intercalando también algunas reediciones de Rollán; esta serie duró hasta el número 265, en 1978, cuando cerró la colección. Esta nueva etapa, por tanto, añadió 68 novelas inéditas, lo que junto a las previas hacen algo así como la mitad de los 500 aparecidos en Brasil.

Reservas de oro es una de esas referidas aventuras dobles de las que disfrutó Baby, y que apareció publicada en dos números consecutivos de la colección española «ZZ7» e, imagino, igualmente en la brasileña, y que luego apareció aquí de una tacada en las ediciones de Petronio citadas. Esa doble extensión se percibe en la propia narración, en especial al inicio de la novela, donde Carrigan divaga de una manera que no suele ser norma en los bolsilibros, donde la inmediatez es norma común, por lo general. Sin embargo, no se percibe superfluo y el escritor es capaz de integrarlo a la narración de un modo natural y sin que huela a “paja”.

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La historia, por lo demás, está bastante a tono con otras del autor, mezclando un tono desenfadado con una acción tomada en serio. Carrigan tenía debilidad por las historias de espionaje ambientadas en el Caribe, como en algunas de las aventuras de James Bond. Aquí, además, le proporciona un trasfondo político, con la independencia de un país ficticio, y con la dictadura de Duvalier en Haití como telón de fondo. Como casi siempre en Carrigan, el resultado es entretenido y muy efectivo, bien escrito —salvo los latiguillos habituales en estas rápidas redacciones— y que insta a querer proseguir leyendo otras aventuras del personaje. Estaremos atentos a ello.

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Estamos preparando un listado para publicar próximamente. Dado cómo vamos hasta el momento, ya hemos localizado algunas lagunas. Cualquier aportación que ayude a completarlo será agradecida.

 

“El honorable matrimonio Spectro”, de Silver Kane

El honorable matrimonio Spectro; por Silver Kane [Francisco González Ledesma]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Editorial Bruguera, junio 1973. Colección: Selección Terror; nº 16.

  • Género | materias: terror – policíaco | crímenes – intrigas

 

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Dentro de las características habituales de las novelas que escribió Silver Kane —o Francisco González Ledesma— para la colección « Selección Terror», una de ellas era narrar las historias en primera persona por parte de su protagonista femenina. La otra era que las tramas fuesen en realidad de carácter policial, a las que insertaba de un modo más o menos postizo ciertos elementos que él consideraba de terror.

El punto de partida es interesante, con un individuo que es tanto dibujante como escritor de historias de terror, aprovechando la primera de sus habilidades para concebir los personajes con un diseño peculiar. La protagonista es también dibujante y entra a trabajar con él, y como es «un poco zorra», según sus propias palabras —sí, el machismo desaforado era otra de las particularidades de sus narraciones—, se siente atraída en cierta manera por su jefe, pese a que él está casado. Al comenzar la novela el hombre ha diseñado una distintiva pareja de personajes, el honorable matrimonio Spectro, que tal como los describe podrían parecer propios de Tim Burton. Lo malo es cuando él empieza a verlos en la realidad… y ella también.

Pocos elementos más de terror hay en la historia, salvo unos asesinatos algo brutos, con decapitaciones incluidas, y unos cadáveres encontrados en un sótano. Lo demás es una convencional historia criminal, entendiéndose que carece de cualquier elemento perturbador o sobrenatural. Pero la historia es interesante, pese a que, tanto la protagonista como el atractivo personaje del policía, van descubriendo todo por suposiciones que casualmente coinciden con la realidad, otros de los rasgos distintivos de las tramas de Kane.

Conociendo hasta dónde alcanzaban las tramas que desarrollaba el premio Planeta, resulta un entretenimiento sencillo y efectivo, y el estilo literario que le otorga es algo superior a lo habitual.

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra