Aspectos sociales y políticos en los bolsilibros de «La Conquista del Espacio» de Clark Carrados / Glenn Parrish

En las novelas de Luis García Lecha (Clark Carrados / Glenn Parrish) la política nunca es el tema central explícito, sino que sirve principalmente como marco o motor narrativo para las aventuras espaciales, temporales y para otros conflictos propios de la ciencia ficción. Y generalmente, de manera simplificada, viene idealizada o de forma indirecta.

Así, las hostilidades políticas se manifiestan a menudo en forma de conflictos a gran escala entre la Tierra y otros planetas o imperios galácticos, presentando un esquema maniqueo de buenos contra malos: la Humanidad contra una amenaza alienígena.

También se presentan gobiernos terrestres futuristas, dentro de federaciones galácticas o de uniones planetarias, con estructuras altamente jerárquicas, y con gran capacidad tecnológica para la conquista o su propia defensa, que actúan como la autoridad central que envía al protagonista, un héroe solitario que —ya en total relación con la propia trama— desestabiliza el estado tiránico utilizando solamente, junto a su compañera de aventuras, su audacia.

Y aunque no se aborda casi nunca una crítica política que resulte cercana para el lector, sí puede tocarse tangencialmente temas con implicaciones sociales como el militarismo, el control tecnológico, las desigualdades sociales o las consecuencias de la guerra, siempre dentro, como digo, de un contexto de ciencia ficción que los aleja de la realidad inmediata.

En resumen, la política en las novelas de ciencia ficción de Clark Carrados / Glenn Parrish en «La Conquista del Espacio» actúa, casi siempre, como un elemento escenográfico que establece el orden mundial o galáctico en el que se desarrollan las peripecias de los protagonistas. Pero rara vez —como en otros autores de la misma colección— es el foco de un análisis profundo o una crítica social directa, algo habitual en la literatura bolsilibresca de género fantástico (ciencia ficción y terror) —o de otros géneros— de la época.

Ahora me gustaría destacar, como ilustración de los anteriores comentarios, estas cuatro divertidas novelas del autor para disfrute de los aficionados.

  • Reyes del espacio. Nº 238 de LCDE. (Clark Carrados).
  • Megasistema. Nº 252 de LCDE. (Clark Carrados).
  • Circo galáctico. Nº270 de LCDE. (Glenn Parrish).
  • Planeta en subasta. Nº 291 de LCDE. (Glenn Parrish).

Luis Ángel Lobato

“Reto a Satanás” de Kelltom McIntire

Reto a Satanás; por Kelltom McIntire [José León Domínguez]; dibujo de la portada: Selecciones Ilustradas [¿J. M. Miralles?]. Barcelona: Bruguera, 1977. Colección: Selección Terror; nº 235.

Género | materia: terror | animales en rebeldía – supersticiones – satanismo

Más de una vez he mencionado positivamente a Kelltom McIntire por aquí… y también en una ocasión de forma negativa, para ser sinceros, pues la labor de los autores de bolsilibros ha de calibrarse por las prisas y dificultades que solían sufrir. Extendámonos un poco más sobre este escritor.

José León Domínguez Martínez nació en Higuera la Real (Badajoz) el 31 de julio de 1937. Con cinco años ya ganó un premio literario, dotado de nada menos que con cien pesetas (que en aquel entonces era una barbaridad, casi el sueldo mensual medio de un obrero de la época). Cursó el bachillerato, empezó los estudios de magisterio y, hacia 1969, con poco más de treinta años, se estableció en Alcalá de Henares.

Su trabajo «real» consistía en atarearse en una fábrica, pero en los ratos libres comenzó a escribir, aprovechando la gran cantidad de «novelas de a duro» que por la época imperaban, trabajando en especial para Bruguera y Toray. Fue esta última la que aceptó su primera novela, precisamente, un wéstern titulado Ultimátum a un pistolero (Barcelona: Toray, 1969; Arizona; nº 422), y por la cual le pegaron cuatro mil pesetas, un buen sueldo para aquel entonces. Por su parte, lo primero que le publicó Bruguera fue también una de vaqueros, La pista de los cien mil (Barcelona: Bruguera, 1970; Bravo Oeste; nº 483). A partir de ahí se puso a escribir sin parar, y el autor calculó que publicaría unas quinientas novelas en total, del Oeste, policiacas, terror o ciencia ficción, prefiriendo estos dos últimos géneros.

Dentro del género fantástico utilizó el seudónimo Kelltom McIntire. Pero también tuvo otros: Joseph Domenici lo solía utilizar para el policial o el wéstern, escribiendo con él para Producciones Editoriales. Joss Tanner lo empleó para las novelas del Oeste, hacia el final de su carrera, para Astri. A veces, cuando superaba el cupo de media que aceptaban las editoriales, aprovechaba que su esposa, Filomena Merchán, también escribía bolsilibros, y utilizaba el seudónimo de ella, Lynn Merchang, para ofrecer sus propias obras.

Aparte de las editoriales referidas, también trabajó con Rollán, Ferma, Andina, Producciones Editoriales y Astri. Solía escribir una novela cada cuatro días. Durante un tiempo pudo vivir únicamente escribiendo, pero cuando, en los ochenta, las editoriales especializadas comenzaron a cerrar, abandonó ese trabajo y hubo de volver a buscarse las habichuelas. Falleció en Zaragoza el 26 de septiembre de 2010, totalmente olvidado[1].

Pasemos ya a la novela que nos ocupa, Reto a Satanás, dentro de la colección «Selección Terror». La protagonista es una mujer, una médico, y está narrada la historia en primera persona. Todo comienza cuando recibe la comunicación de la muerte de una tía lejana, y se traslada a un pueblecito de Canadá, rodeado de montañas y nieves perpetuas. Al poco, percibe un ambiente inquietante en el lugar: los habitantes parecen supersticiosos, y al lugar se acercan los lobos constantemente, provocando la muerte de algunos habitantes. De hecho, se le informa que su tía murió a consecuencia de un lobo inmenso, al que llaman Moloch, aunque por otro lado se le refiere que su tía solía dar de comer a los lobos.

Durante gran parte de la novela no sabes realmente qué está pasando. Además, la acción avanza poco. No por ello el resultado es desdeñable, al contrario. McIntire otorga al conjunto una atmósfera asfixiante, de fanatismo y de indefensión, y un aura inquietante pero indefinida se apodera del conjunto. De hecho, cuando al final se desvela todo, gran parte de la fuerza de la historia se desmorona. Pero no importa: la capacidad de crear un ambiente de inquietud dentro de una historia de terror conduce a un bolsilibro de un nivel superior.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***⅟₂

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Datos extraídos del artículo dedicado al escritor en el blog Sitio de Ciencia-Ficción, escrito por José Carlos Canalda.

«Muy alto, muy rubio, muy muerto», de Keith Luger

  • Muy alto, muy rubio, muy muerto; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar]; Barcelona: Bruguera, 1963. Colección: Punto Rojo; nº 71.
  • Reedición: Muy alto, muy rubio, muy muerto; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar]; Barcelona: Bruguera, 1974. Colección: Servicio Secreto; nº 1277.
  • Adaptación teatral: Muy alto, muy rubio, muy muerto: Comedia en dos actos, el primero dividido en dos cuadros; original de Keith Luger y Gil Albors. Madrid: Alfil, 1965. Colección: Teatro; nº 459.

Recuerdo, en mi primera etapa de lector de bolsilibros, que Keith Luger me parecía un autor, ante todo, divertido. A todos sus textos les proporcionaba un tono humorístico, más o menos potenciado, según la ocasión.

A la hora de leer esta novela, había leído pocas páginas cuando me pareció estar ante una de esas obras teatrales escritas por Alfonso Paso, donde mezclaba el humor y el policial. Después recordé haber leído que Luger (u Oliveros Tovar) había tocado también el ambiente teatral —al igual que el cine—, así pues investigué y, en efecto, ahí estaba el dato: la publicación en forma de obra de teatro del texto, coescrito con Joan Alfons Gil Albors (1927-2020), en 1965, dentro de la editorial Alfil.

La representación se estrenó en 1964 en el teatro Alcázar de Madrid, con Juanjo Menéndez, María Asquerino y José Sacristán. Después, al menos, en Sevilla, el 4 de noviembre de 1979, en el Centro Asturiano, el grupo escénico La Alhambra volvió a representar la obra. Más adelante, también fue representada en el Círculo Católico de Burjasot el 24 y 25 de marzo de 2007, y el Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada la volvió a ofrecer el 11 de abril de 2015.

La novela ofrece la llegada a su casa de un ilustre cirujano, para encontrarse en su dormitorio el cadáver de un donjuán, antiguo prometido de su mujer, y que seguía revoloteando alrededor de ella. A partir de ahí se suceden un sinfín de equívocos, con más muertos de por medio, asuntos de espionaje, y un policía aficionado al whisky, y que recuerda enormemente al interpretado por Jack Carson en esa obra maestra de la comedia negra titulada Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, 1944), de Frank Capra, no por casualidad basada en una obra teatral[1].

Todo ello por medio de unos diálogos acelerados (mientras lees sientes que has de imprimirles ese ritmo), divertidos, con réplicas ingeniosas, en medio de escasos escenarios y donde la trama criminal va tomando peso a medida que la historia avanza y el humor queda en un segundo término, mas no eliminado. En resumen, una novelita muy simpática y divertida, nada trascendente, desde luego, pero que se lee en su integridad con una sonrisa en los labios. No todas las obras pueden presumir de ello…

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Arsénico y encaje antiguo; por Joseph Otto Kesselring; traducción del inglés por Luis Fernando de Igoa; nota preliminar de F.S.R. [Federico Carlos Sainz de Robles]. Madrid: Aguilar, 1961. Colección Crisol; nº 333. [Arsenic and Old Lace; 1939].

“«Führer-bunker»”, de Donald Curtis

“Führer-bunker”; por Donald Curtis [Juan Gallardo Muñoz]. Madrid: Rollán, 1964. Colección: Panzer Division; nº 1.

Reediciones:

  • Madrid: Rollán, 1966. Colección: Patrulla de combate; nº 202.
  • Madrid: Rollán, 1972. Colección: Misión secreta; nº 3.

En tiempos, las novelas «de guerra» tenían éxito, aunque hoy día sean los bolsilibros de los que menos se habla, junto con los románticos. Tal vez sea debido (en el primero de los casos) a que mucha gente identifica «bélicas» con «belicistas», como si el mero hecho de tratar un tema fuera ya un modo de apoyar el hecho en sí. Y no podemos olvidar que, por ejemplo, en el mundo del cine son innúmeras las obras maestras del género que, además, son antibelicistas; por hacer una breve referencia, citemos Sin novedad en el frente (All Quiet on the Western Front, 1930) de Lewis Milestone, Remordimiento (Broken Lullaby, 1932), de Ernst Lubitsch, La gran ilusión (La grande illusion, 1937) de Jean Renoir, El arpa birmana (Biruma no tategoto, 1956), de Kon Ichikawa, Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957) de Stanley Kubrick, Johnny cogió su fusil (Johnny Got His Gun, 1971) de Dalton Trumbo, Gallipoli (Gallipoli, 1981), de Peter Weir, La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka, 1988), de Isao Takahata… Y punto, porque si no, no acabo.

Todas las grandes editoriales que publicaban bolsilibros tenían su o sus colecciones de guerra, y Rollán tenía unas cuantas a sus espaldas, como puede apreciarse por lo citado arriba. «Panzer Division» fue una colección que empezó en 1964 y llegó a los noventa números, finalizando en 1966, con El odio por bandera, de Mortimer Cody [Francisco Vera Ramírez]. A lo largo de sus páginas circularon muchos autores, tales como Frank McFair [Francisco Cortés Rubio], John Wotman [Juan Llop Sellarés], Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez], E. Jarber [Enrique Jarnés Bergua], Jan Hutton [Ángel Rodríguez Illera], Lewis Haroc [Luis Rodríguez Aroca]… Y para inaugurar la colección contaron con Donald Curtis, es decir, Juan Gallardo Muñoz, quien volvería a colaborar en pocas ocasiones con ese apelativo: Cruz de hierro (28), Tres del África Korps (33) y Partisano (51); claro que también participó como Johnny Garland con Los vencidos (48) y Traición en el Paralelo 38 (53) y como Mark Savage con Comandos “Atómicos” (49), Asalto a Europa (63) y Proceso a un “comando” (67).

El protagonista de “Führer-bunker” es el joven teniente alemán Karl Martin, al servicio del Africa Korps del general Rommel. Cuando este muere, Martin es destinado a Berlín. Concretamente, al búnker donde Hitler se aloja. Los rusos están a punto de invadir la capital…

En medio de este caos que sacude Berlín y, de rebote, el mundo entero, se nos presenta al teniente Karl Martin como un patriota alemán que, sin embargo, reniega del nazismo y su barbarie criminal. El autor se cuida muy mucho de justificar el país y acusar solo a unos locos fanáticos, movidos por un ideal obsesivo, donde importaba más el mensaje que las personas. Martin es fiel a sí mismo y defiende lo que es justo mientras a su alrededor el mundo se va desmoronando.

Una buena novela, que centra la mayor parte del texto dentro del entorno del búnker, desarrollando los personajes y sus relaciones, y donde interviene el propio Hitler (al principio sospechaba que, tal vez, sería una presencia constante pero invisible). En el treinta por ciento final de la obra, más o menos, el entorno se desenclaustra, y Martin y algunos personajes salen al exterior, a las ruinas de un Berlín que está estallando en pedazos, con el fin de introducir algo de acción y donde terminan de dirimirse las pulsiones desatadas entre los diferentes personajes. En esos instantes Curtis expone unos instantes de violencia seca y dura, que incluso hoy en día puede impresionar.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***½

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“Prisión espacial”, de Joseph Berna

Prisión espacial; por Joseph Berna [José Bernal García]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Ceres, diciembre 1980. Colección: Héroes del Espacio; nº 34.

  • Género | materia: ciencia ficción – thriller | aventuras espaciales.

En Plutón hay sita una prisión espacial. La protagonista es la hija del alcaide, que ha llegado allí de visita, para ver a papá. En ese momento llega un cargamento con cinco nuevos presidiarios, uno de los cuales le hace a ella tilín. Por supuesto, es inocente, pero solo ella le cree. Se produce un motín, los cinco recién llegados se fugan y se llevan como rehén a la muchacha.

Una característica narración de Joseph Berna, con un mínimo de incidencias argumentales que estira cual chicle. Realmente, si nos tomáramos la labor de reemplazar Plutón por una zona aislada de Wyoming, y la nave espacial por una furgoneta, nada cambiaría en esencia dentro de la historia. En realidad, pues, es un thriller ambientado en el espacio, sin más.

Algo que decepciona enormemente es leer algo titulado «Prisión espacial» y luego encontrarse una novela tan elemental, con las posibilidades que tiene una idea así. Por tanto, tenemos una narración muy primaria, que centra su atención en una única anécdota planteada de forma trivial, y con un desarrollo de personajes por completo infantil: las mujeres, todas despampanantes; los malos, brutos y descerebrados; el protagonista, atractivo y noble. Para ser de Joseph Berna, está un poco mejor escrita de lo ordinario, y hasta hay párrafos de tres líneas, y resulta moderadamente entretenida, dentro de su simpleza. Algo es algo.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El valle de los fantasmas”, de Silver Kane

El valle de los fantasmas; por Silver Kane [Francisco González Ledesma]. Barcelona: Bruguera, julio 1980. Colección: Bravo Oeste; nº 1016.

Reedición: Barcelona: Ediciones B, 1996. Colección: California; nº 6.

  • Género | materia: oeste – terror | giallo

El valle de los fantasmas es un bolsilibro obra de Silver Kane [Francisco González Ledesma] que se sitúa dentro de los terrenos del wéstern. Su título también podría dar a entender que se trata de una historia que se ubica en los márgenes del weird west. Ese «valle de los fantasmas» al que se refiere el título es una zona abandonada, que sufrió una tremenda riada, y que desde entonces no sirve para el cultivo. Solo hay una cabaña solitaria y abandonada en ese agreste territorio, y las gentes del lugar temen acercarse a él. Máxime cuando una muchacha del lugar, la sobrina del ranchero propietario precisamente de esas tierras, comienza a sufrir pesadillas y presagiar futuras muertes.

Lo cierto es que no hay fantasmas de por medio, como cabía esperar, pero se trata de una historia de crímenes cruentos. Algunos se dirimen a tiros, como no podía ser menos, dado el género en que se ubica, pero hay otros más sórdidos en los que se emplea un hacha o cuchillos. Y todo el tono en general, unido a esa aura premonitoria con el personaje de la muchacha, proporciona a la narración un tono como de un giallo ambientado en el Oeste. Algo que, por cierto, hizo en diversas ocasiones la cinematografía italiana.

En torno a esto, tenemos al protagonista, un asesino a sueldo que llega al lugar y de una forma no muy convincente se inmiscuye en el asunto. Digamos que el personaje está un poco metido con calzador, pero más aún lo está la chica de la historia, una abogada un tanto inepta, y que solo sirve para introducir los habituales chistes machistas tan propios de su autor.

Por lo demás, la intriga se adivina con facilidad, tanto sobre la persona causante de los asesinatos como el motivo de estos. Como es habitual en Silver Kane, el arranque es potente, pero al poco da la impresión de que se aburre de lo que cuenta, lo descuida y lo desarrolla de la forma más trivial posible, con muchos interludios de dudoso humor entre el pistolero y la abogada. Es una lástima, porque desarrollado con algo más de ganas podría haber deparado una historia mucho más jugosa.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: **

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

«La leyenda de la bestia», de Curtis Garland

La leyenda de la bestia; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Desilo. Barcelona: Ed. Bruguera, 1976. Colección: Selección Terror; nº 178.

  • Género | materias: terror | humanos mutados.

En una pequeña población del norte de California, rodeada de pantanos, acontecen una serie de crímenes, caracterizados por suceder siempre en noche lluviosa. Pronto, la sospecha de que el causante es un ser anfibio, mitad humano mitad pez, comienza a considerarse como plausible…

Hace un tiempo, en estas mismas páginas, comentábamos la novela de Curtis Garland Cuando aúlla el lobo (ST-131), y señalándola como de las más flojas. Da la impresión de que Garland, consciente de ello, en esta nueva novela (nº 178 de la colección), intentara corregir los errores de aquélla. La leyenda de la bestia es muy distinta, pero, en esencia, el esqueleto argumental es muy similar: en una pequeña población acontecen unos crímenes, en apariencia cometidos por un ser bestial, mitad animal mitad humano, y una galería de sospechosos irán desfilando.

Ante todo, aquí Garland ha optado por cambiar de «monstruo», ofreciendo, en lugar de un licántropo, un ser anfibio mitad humano mitad pez, y uno diría, por la descripción, idéntico al monstruo de la Laguna Negra del film La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954), de Jack Arnold. Y también ha cambiado el detalle del decepcionante desvelamiento final, que no precisaré.

Lo demás es más o menos lo mismo, con el héroe —algo menos activo, por intercesión de un policía en la investigación— rodeado de sospechosos de ambos sexos, e intentando averiguar la verdad. Solo que, como he dicho, esta vez está todo corregido, y de hecho la novela es excelente, resaltando sobre todo una atmósfera muy conseguida: el ambiente deprimente, en ese entorno de sempiterna lluvia, y el caserón con la familia extraña, otorga un escenario claustrofóbico muy logrado. La galería de sospechosos, además, aporta más densidad, y aunque el culpable también se presagia, todo resulta cautivante.

Una de las mejores entregas de una colección mítica, altamente recomendable.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El engendro de Kroozgaar”, de Kelltom McIntire

El engendro de Kroozgaar; por Kelltom McIntire [José León Domínguez]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Bruguera, 1983. Colección: Selección Terror; nº 544.

  • Género | materia: terror – ciencia ficción | científicos locos – humanos mutados – involución humana.

Como casi siempre en Kelltom McIntire, la estructura de la novela es un tanto atípica a lo que tiene por norma la colección. Arranca con un primer capítulo donde dos drogatas comparten confidencias. Y el protagonista tarda bastante en entrar en juego en la historia, hasta que se disponen todas las piezas sobre el tablero.

En otras obras de terror del autor ya dio preponderancia a un entorno carcelario, y aquí, aunque no ambiente la narración en su totalidad en dicho escenario, tiene bastante importancia la presencia de la prisión de Dartmoor.

La temática central de la novela son las drogas. Un científico intenta crear un método de eliminar la adicción a esos fármacos, pero lo que consigue es crear un monstruo. Resulta curioso que la medicación que el doctor ha creado haga sufrir un mono muy violento, pero además es que la psique del enfermo toma control del cuerpo, mutando la constitución de este para adoptar una apariencia distinta. El personaje que sufre esa condición, Mike, recuerda un cómic que tenía, con un cíclope monstruoso de protagonista, y él acogerá esa apariencia, produciendo la muerte a su paso. Como curiosidad, resaltemos que en ningún momento se menciona que el cíclope tenga un solo ojo, por lo cual cabe conjeturar que este tiene dos (y así se le reproduce en la portada).

Una obra simpática y grata de leer.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

«El espectro de Farmoor», de Kelltom McIntire

El espectro de Farmoor; por Kelltom McIntire [José León Domínguez Martínez]; ilustración de la cubierta, Desilo. Barcelona: Ed. Bruguera, 1977. Colección: Selección Terror; nº 224.

  • Género | materias: terror | fantasmas – científico loco.

El subgénero de temática sobrenatural mezclado con cárceles, por un motivo enigmático, tiene gran tradición, tanto en literatura como cine y televisión. Ignoro la razón, pero parece existir cierta predilección por mezclar el entorno carcelario con las historias de terror.

Aquí, el estimulante Kelltom McIntire nos ofrece una de esas historias, narrada con una estructura muy peculiar y un tanto atípica. Los dos primeros capítulos son una narración de fondo, con largos precedentes, hasta que, al fin, aparece la protagonista, una mujer joven que es conducida a la cárcel de Farmoor, donde acontecen extraños fenómenos en torno al espectro de una reclusa muerta tiempo atrás. Curiosamente, la narración es en primera persona por parte del elemento femenino, cuando el autor es masculino, y no se desenvuelve mal en ese entorno[1].

La historia es breve, pero McIntire se las apaña muy bien para reforzar la trama con un desarrollo psicológico de la protagonista más detallado de lo que es norma, aun cuando oculta cierta información respecto a ella, si bien es fácil de adivinar. E incluso añade algunas escenas «oníricas», provocadas por una droga que es administrada a la protagonista, muy bien escritas, y que aportan una segunda vía narrativa de verdadera sustancia.

Tenemos, por tanto, una cárcel donde tanto reclusas como carceleras aseguran que un fantasma recorre las galerías, un médico de prisión misterioso y desagradable, y una reclusa nueva que se pondrá a investigar lo que acontece. Una aportación valiosa a una colección que es ya mítica.

Carlos Díaz Maroto

 CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Kelltom McIntire, esto es, José León Domínguez Martínez, estaba casado con  Filomena Merchán Gemio, también escritora. En ocasiones compartieron el seudónimo colectivo de Lynn Merchang, sin que se sepa en qué casos uno u otra lo usaron. Es solo una teoría mía, sin fundamento, pero puede que esta novela fuera escrita en realidad por ella…

“Cava tu fosa, muchacha”, de Keith Luger

Cava tu fosa, muchacha; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar].Barcelona: Bruguera, 1965. Colección: Archivo secreto; nº 57.

Reedición: Barcelona: Bruguera, 1975. Colección: Punto rojo; nº 702.

Keith Luger nos tenía acostumbrados a sus novelitas con un cargado sentido del humor. Incluso en sus intervenciones cinematográficas participó en una comedia con muchas dosis de slapstick como es El apartamento de la tentación (1971), dirigida por Julio Buchs y con protagonismo de Carmen Sevilla, Juan Luis Galiardo, José Sacristán y Helga Liné —aunque es curioso que en la base de datos del IMDb no aparezca acreditado—[1]. Dentro del mundo del bolsilibro escribió diversos géneros, aunque los más notorios fueron el wéstern y el policial, y en todos ellos el sentido del humor estaba más o menos presente —hace un tiempo reseñamos aquí su novela de ciencia ficción El planeta de las mujeres araña, que es prácticamente una comedia—. Cava tu fosa, muchacha no es una comedia, pero ofrece determinados elementos, como el acercamiento irónico a sus dos personajes protagonistas —una pareja de amigos, algo poco habitual en los bolsilibros, donde solemos contar con un héroe solitario—, así como su relación con un sargento de policía que les tiene manía.

Sin embargo, la novela se caracteriza por una trama bastante interesante, donde ambos héroes son contratados para escoltar un sello de gran valor. El posterior robo del mismo y el círculo de sospechosos que se vinculan a él es el intríngulis de la narración, al tiempo que los dos héroes van encontrando, cómo no, a su chica por el camino. Es norma que en muchos de los bolsilibros nos topáramos con personajes con carisma que nos resultaran atractivos, y aquí se da el caso de esa pareja de amigos, uno inteligente, el otro brutote, faltaría más, y que hubiera sido interesante rescatar en posteriores novelas para vivir nuevas aventuras.

El estilo literario de Luger está ahí presente, correcto, vivaz y enérgico. Vale la pena.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Una «joya» cinematográfica que cuenta con participación de Oliveros en su guion es la coproducción entre España, Italia y Alemania Chinos y… minifaldas / Morte in un giorno di pioggia / Der Sarg bleibt heute zu (1967), de Ramón Comas, una desopilante cinta de «euro-espías».