Colección “Galaxia 2000” de Fórum

Galaxia 2000
Ediciones Fórum

(1984-1985)

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TÍTULO AUTOR
1 Caronte en el infierno A. Thorkent
2 El robot y yo Nelson Allen
3 Walkar bajo el terror A. Thorkent
4 La leyenda viviente Elliot Dooley
5 Paraíso asesino Neil Abner
6 Aliado de la Tierra Alex Towers
7 El hacedor de mundos A. Thorkent
8 La amenaza del cielo Elliot Dooley
9 Retorno a la prehistoria Lynn Merchang
10 Las murallas de Hongara Alex Towers
11 Luna de sangre Neil Abner
12 La extraña aventura de Caronte A. Thorkent
13 El planeta de la luna roja Alex Towers
14 Síndrome de divinidad Curtis Garland
15 El día que llegaron los kherles A. Thorkent
16 Pasaporte a la nada Larry Hutton
17 Crónicas galácticas Curtis Garland
18 Una línea en el espacio A. Thorkent
19 Los que no existen Curtis Garland
20 El enigma de la Luna Alex Towers
21 Los amos del sello A. Thorkent
22 El exterminador Curtis Garland
23 Cadete del espacio Alex Towers
24 Cuando los dioses rugen Man S. War
25 Por amor al oro Neil Abner
26 Diosa de mundos perdidos Donald Curtis
27 Pasaporte a las estrellas A. Thorkent
28 La eternidad en mis manos Donald Curtis
29 La furia de los malditos Alex Towers
30 Y los kherles dijeron… A. Thorkent
31 Al fin de las estrellas * Donald Curtis
32 Cien mil tentáculos verdes * Man S. War
33 El signo de Wrangull ** Alex Towers
34 Neljar de Laninkia ** Alex Towers

*Novelas inéditas.

** Novelas inéditas. Después publicadas en el volumen Saga de Hongara, publicada por A.C.H.A.B. (diciembre 2016).

 

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“Siempre pagan” de Mortimer Cody

Siempre pagan; por Mortimer Cody [Francisco Vera Ramírez]. Madrid: Editorial Rollán, 1965. Colección: FBI; nº 759.

  • Reedición: Madrid: Editorial Rollán, 1972. Colección: Selecciones FBI; nº 541.

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Mortimer Cody es el seudónimo más popular de Francisco Vera Ramírez, hermano de Antonio, más conocido como Lou Carrigan. Francisco también utilizó los sobrenombres de Duncan M. Cody, Morgan Franks, Frankie Spokane o F. Vera. Con su verdadero nombre escribió igualmente ensayos de temáticas como el mundo de los sueños o la vida en otros mundos, dentro de la colección «Biblioteca rápida EASA» de Editorial Andina. Por supuesto, su hermano Antonio tiene una fama merecida, sin embargo él ha quedado en un injusto segundo lugar, pues se trata de un escritor, no ya hábil, sino bastante bueno, y muy superior a algunos que tienen mayor predicamento pero menor habilidad literaria (y no citaré nombres).

Tocó tímidamente la ciencia ficción, y más el terror, aunque donde se volcó sobre todo es en el western y el policial. Precisamente de la vertiente criminal es la presente novela, integrada dentro de la mítica colección «FBI» de Rollán —y después reeditada en «Selecciones FBI»—. Trata el tema de la falsificación de moneda o, mejor dicho, ese es el delito que mueve todos los hilos, aunque realmente apenas se desarrolla como telón de fondo, siendo ese el instrumento por el cual diversos personajes se vinculan. Así, todo arranca cuando un joven muchacho es extorsionado para que robe en la empresa donde trabaja una amplia suma de dinero y la reemplace por otros billetes, en teoría procedentes de un robo y, por tanto, marcados. La casualidad quiere que el chico sea hijo de un mando importante del FBI, y este encarga al mejor de sus agentes, al que se describe como «Todo en él era grande, duro y moreno» para que investigue el caso.

El motivo por el cual el chico accede es por determinada extorsión al que se le somete, y relacionada con su padre. Visto hoy día, el motivo es bastante ridículo, y además se pasa de puntillas sobre él, lo que hace sospechar que la censura debió meter mano ahí e impidió que esa parte se desarrollara más. Las sospechas se confirman cuando el librito tiene muy escasa extensión y además finaliza demasiado pronto, y Cody utiliza una decena más de páginas para seguir desarrollando una historia que ya está agotada, como si debiera rellenar ese espacio con otro material —¿la resolución del caso del padre?—.

Dejando a un lado esa peculiaridad, la historia se desarrolla con nervio, los personajes tienen potencia y el ritmo es imparable. Una buena novela criminal, que señala a Mortimer Cody —o Francisco Vera Ramírez— como uno de los mejores especialistas en la materia.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

 

“Perros del espacio” de Clark Carrados

Perros del espacio; por Clark Carrados [Luis García Lecha]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Editorial Bruguera, octubre 1973. Colección: La conquista del espacio; nº 166.

  • Reedición: Barcelona: Editorial Bruguera, mayo 1985. Colección: La conquista del espacio; nº 746.

 

  • Género – materia: ciencia ficción – abducciones alienígenas – zoos galácticos – política ficción.

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A lo largo de toda la colección —y de otras— Editorial Bruguera repitió algunas novelas dentro de «La conquista del espacio», sin duda con el fin de ahorrar dinero y no encargar obras nuevas. Ese proceso, por supuesto, se dio sobre todo al final de su andadura, cuando ya el mundo del bolsilibro iba un tanto de capa caída. A la hora de realizar esta reseña busqué aportar el comentario del último título de la colección y, una vez más, se trata de una reedición. Así pues, el análisis presente está ejecutado a partir de la reedición de 1985 de ese original de 1973, que no sé si incorporará algunos cambios —uno de los más destacados, una nuevo portada de lo más anodina, pese a lo excelente del dibujo (y su inadecuación temática), obra de Luis Royo, si no me equivoco—.

El autor es Clark Carrados, es decir, Luis García Lecha, lo cual ya es indicativo del nivel cualitativo de la novela. Aunque es justo referir que se trata de una de sus mejores obras, pues al menos intenta aportar una complejidad narrativa superior a lo habitual en él. Aquí tenemos a un terrestre abducido por alienígenas y alojado en un zoo galáctico, de donde lo rescatará un noble para convertirlo en su esclavo. Pronto, su dueño se desvela como un político que rige los destinos de ese planeta, una persona, dentro de lo que cabe, benévola y justa para con su “perro” —tal como el propio protagonista se autodefine— y que ve que a su alrededor se desatan determinadas luchas intestinas con el fin de hacerse con el poder del planeta. Nuestro listo terrestre, por supuesto, investigará y acabará con la confabulación.

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El esqueleto base de la historia podría recordar bastante a la película El planeta de los simios (Planet of the Apes, Franklin J. Shaffner, 1968), pero luego desarrollando sobre todo una intriga política estructurada con cánones aventureros. Todas las mujeres, como es norma, son bellísimas, el protagonista audaz e intrépido, y los malos, pérfidos y traidores, y el malo sorpresa se adivina sin problema, por una deducción lógica de reparto de caracteres. Nada nuevo bajo el sol, pero al menos se desarrolla con simpatía y no se lee con la desidia que despiertan otras obras de su autor. Simpática.

 

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“La roja sed del vampiro”, de Curtis Garland

La roja sed del vampiro; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Editorial Bruguera, 1977. Colección: Selección Terror; nº 250.

  • Género – materia: terror – ciencia ficción – científicos locos – animales mutados.

 

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Otra de las características novelas de terror de Garland, donde da muestras de su enorme cinefilia. Por un lado, vuelve a situar la acción en el Londres decimonónico, tan grato a él. Lo más llamativo, con todo, es comprobar cómo el argumento es una traslación de una película de los años cuarenta, The Devil Bat [tv/dvd: El murciélago diabólico, Jean Yarbrough, 1940]. En ella, un científico, el doctor Paul Carruthers, interpretado por Bela Lugosi (en la novela el científico responde significativamente al nombre de Bela Novak) logra mutar una serie de murciélagos, haciéndolos gigantes, y lanzarlos contra sus víctimas, atraídos por una colonia especial que ha hecho llegar a estas previamente. Aquí el vehículo conductor son unas rosas perfumadas con un líquido especial que atrae a los quirópteros.

Es curioso, porque esta película no se vio en España hasta los años noventa por televisión, por lo cual cabe especular que, o bien la vio Garland en alguno de sus viajes al extranjero, o —la versión por la que más me inclino— simplemente leyó la sinopsis en alguna revista —¿Terror Fantastic?— y, a partir de ahí, pergeñó toda la trama, mucho más trabajada que la del film, todo sea dicho.

En ella, todo es motivado por una venganza que podría hacer recordar películas posteriores, como podría ser Sé lo que hicisteis el último verano (I Know What You Did Last Summer, Jim Gillespie, 1997), aunque me recuerda en cierto sentido a una joyita ignota de los años treinta, Trece mujeres (Thirteen Women, George Archainbaud, 1932).

Usando todos estos modelos, pues, Gallardo efectúa una suculenta mezcla y arroja una de sus características novelas simpáticas, vigorosas y muy entretenidas, donde se percibe su amor por este género, y también por el policial, pues la estructura se articula a modo de investigación. Como curiosidad, en otra ocasión comenté la preferencia de Garland de no utilizar profesionales de la investigación policial, y preferir aficionados —periodistas, por ejemplo—. Sin embargo, aquí sí tenemos a Scotland Yard en acción, aunque el que mueve los hilos es un oficinista novato, y el inspector se muestra de una ineptitud apabullante —aunque muestra la suficiente inteligencia, no habitual en los mediocres con poder, de que, cuando percibe la capacidad de su empleado, cuenta con él—.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Pórtico del infierno”, de Fidel Prado

Pórtico del infierno; por Fidel Prado; ilustración de la cubierta: Longarón. Barcelona: Toray, 1956. Colección: Arizona; nº 3.

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Fidel Prado Duque (1891-1970) fue uno de los más peculiares cultivadores de bolsilibros. Sus inicios como “escritor” se centran en ser letrista de cuplés, así como obras teatrales breves y periodismo. Fue autor de la letra del famoso himno de la Legión “El novio de la muerte”, que nació como cuplé, estrenándose en el teatro Vital Aza de Málaga en julio de 1921, interpretado nada menos que por la mítica Lola Montes. Más adelante, el nefasto Millán Astray oyó la canción, le cautivó y se la apropió como himno para la Legión.

En los años cuarenta pasa a escribir guiones para tebeos, como la serie de ciencia ficción El vengador del mundo, de 1944, para Editorial Valenciana, con dibujos de Edmundo Marculeta. Más tarde, en el campo del bolsilibro comenzó con novelas rosas, y también escribió novelas policiales, como El caso Merrisman (pasos misteriosos), para «La novela quincenal» de Editorial Hispano-Americana, en 1941, donde también aportó historias del Oeste. Precisamente es dentro del género policial y el western donde hoy día es más popular en las novelitas de a duro, siendo autor de una enorme cantidad de títulos. Fue de los pocos autores que firmaron este tipo de obras con su nombre auténtico, aunque también utilizó seudónimos, como F. P. Duke, P. Duke, F. O. Prad o W. Martin, y se considera que llegó a firmar más de mil ciento cincuenta novelas. Tras su muerte Editorial Bruguera siguió publicando novelas suyas durante algunos años.

«Arizona» fue una colección creada por Ediciones Toray, cuyo número 1 ofreció precisamente otra obra de Prado, Garitos de San Francisco (1956). En esos primeros números también escribieron autores como E. L. Retamosa, David O’Malley o César Torre.

Pórtico del infierno es una novela característica de su época. Carece de una estructura convencional de arranque, nudo y desenlace, aunque pudiera tener una base narrativa, más o menos, rígida, como es la trama de un periodista que llega a Tombstone, conoce a una guapa muchacha y su padre, y les ayuda a no ser estafados por unos individuos que les venden una mina. Sin embargo, ese escaso argumento, que no da para toda la novela, se ve intercalado por episodios que dan lustre a la anécdota, y cuando el protagonista se percibe del intento de fraude, en lugar de atajarlo de raíz decide dar cancha a los delincuentes, con el fin de que sus protegidos se den cuenta de lo que acontece y escarmienten, para luego él intervenir. Como se ve, una excusa para dilatar la trama.

Pero el caso es que todo funciona, y el conjunto es una obra estimable, acaso con unos diálogos algo anticuados, de cara al lector de hoy, pero redactado con solvencia y solidez, y que se sigue con interés, gracias a la simpatía de los personajes y lo atractivo de las incidencias. Cabe referir, además, que al ambientarse la acción en Tombstone, tienen aparición en la trama personajes reales, como fueron el sheriff Wyatt Earp y sus hermanos, algo no habitual en este tipo de obras, y también son mencionadas otras figuras míticas del Oeste.

En suma, una muy atractiva muestra “bolsilibresca”, y de un nivel medio superior a lo habitual. Ya había leído comentarios positivos acerca de Fidel Prado, pero ahora el lector tendrá la seguridad de que volverá a encontrarse con él en este blog.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

Colección «Ciencia Ficción», de Editorial Astri

Editorial Astri, S.A. apareció en Barcelona en 1985 con la intención de editar bolsilibros, si bien después, en 1987, también se lanzó a sacar cómic, sobre todo de carácter erótico, de procedencia italiana. Cerró en 1999.

La colección “Ciencia Ficción” –no se rompieron las meninges– comenzó en 1987 y duró hasta 1989, con un total de cuarenta números, todos ellos debidos a la pluma de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz). Para el número 1 tuvieron la idea de contratar una novela inédita, pero todos los demás de la colección son reediciones de «La Conquista del Espacio», de Bruguera. Muchas de las novelas están retituladas, pero parece más bien por pereza, olvidando comillas o comas. Algunos pocos títulos tuvieron otras reediciones, como se indica en las notas.

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Nº        TÍTULO PROCEDENCIA
1 Excalibur de Andrómeda Inédita
2 Asesino cósmico LCdE 126 (ene 1973)
3 Alquimia 3000 LCdE 56 (sep 1971)
4 Soy… el último LCdE 115 (oct 1972)
5 Evasión del mundo del terror LCdE 147 (may 1973)
6 Saga de dragón LCdE 151 (jun 1973)
7 El 32 de diciembre LCdE 29 (1971)
8 Todos los rostros del pánico LCdE 145 (abr 1973)
9 La espada y los brujos LCdE 50 (jul 1971)
10 Yo Lázaro LCdE 22 (oct 1971) 1

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11 El sol de los dioses LCdE 73 (1972)
12 Pánico en el planeta “X” LCdE 387 (ene 1978)
13 Amazonas de las galaxias LCdE 431 (oct 1978)
14 El mundo del viento cósmico LCdE 467 (jul 1979)
15 Crimen en el siglo XXI LCdE 573 (ago 1981) 2
16 Cerebros cautivos LCdE 537 (nov 1980)
17 Ejecutores de Mundos S.A. LCdE 290 (mar 1976)
18 La noche de América agonizante LCdE 329 (nov 1976) 3
19 Nosotros los contaminados LCdE 206 (jul 1974) 4
20 Centuria – XXV LCdE 225 (dic 1974)

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21 Los dioses lloran sangre LCdE 256 (jul 1975)
22 Galaxias enemigas LCdE 397 (mar 1978)
23 “El hombre omega” LCdE 384 (dic 1977) 5
24 El único que volvió LCdE 395 (mar 1978)
25 Llegaron de Andrómeda LCdE 392 (feb 1978)
26 “Experimento Gamma” LCdE 414 (jul 1978)
27 Super Robot LCdE 444 (1978) 6
28 Criaturas artificiales LCdE 428 (oct 1978)
29 El horror llegó del mar LCdE 433 (oct 1978)
30 Cadáveres LCdE 451 (abr 1979) 7

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31 Metal candente LCdE 498 (1979)
32 Cartas del futuro LCdE 423 (sep 1978)
33 Cementerio cósmico LCdE 568 (jun 1981) 8
34 Asesino en las estrellas LCdE 603 (mar 1982) 9
35 Una mujer llamada “Eterna” LCdE 631 (sep 1982)
36 Samurai siglo XXI LCdE 683 (ago 1983) 10
37 El ojo de Dios LCdE 669 (jun 1983)
38 Esfinge cósmica LCdE 710 (abr 1984)
39 Las criaturas del vacío LCdE 644 (dic 1982)
40 Titanes de vida eterna LCdE 204 (jul 1974)

1 Publicado originalmente como Yo, Lázaro

2 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 27

3 Vuelto a editar en Morsa, Libros ilustrados nº 6

4 Publicado originalmente como Nosotros, los contaminados

5 Publicado originalmente como “Hombre Omega”

6 Publicado originalmente como ¡Super-robot!

7 Publicado originalmente como ¡Cadáveres!

8 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 21, y en Equipo Sirius, Transversal Ciencia Ficción (en digital), 2011

9 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 25

10 Publicado originalmente como Samurai, siglo XXI

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“Historia de una bomba solar” de Glenn Parrish

Historia de una bomba solar; por Glenn Parrish [Luis García Lecha]; autoría de la ilustración: Salvador Fabá. Barcelona: Editorial Bruguera, octubre 1974. Colección: La Conquista del Espacio; nº 217.

  • Materias: Viajes espaciales – cruce entre ficción y realidad – puertas espaciales y dimensionales – intriga – aventura.

Portada

 

Una joven periodista y un ingeniero energético se ven inmersos en un mundo de pesadilla. En un determinado establecimiento adquieren una revista de ciencia ficción donde se cuenta que un sistema solar va a evaporarse a causa de una bomba solar que impactará contra la estrella a la que orbitan esos planetas. Y nuestros protagonistas, King Cothson y Mabel Kelly, son trasladados, aparentemente, a través de una puerta espacial y dimensional, a ese mundo de ficción. Y su misión, si quieren sobrevivir, será detener la bomba antes de que convierta a la estrella en una nova y arrase con todo su sistema planetario.

Con este sugerente argumento, Glenn Parrish nos ofrece una de sus más divertidas novelas en «La Conquista del Espacio». La acción se sitúa en un planeta semejante a la Tierra donde hombres intrigantes se emplean en chantajear a sus mandatarios con el fin de enriquecerse y adquirir el poder. El ritmo narrativo fluye, como es habitual en García Lecha, sostenido, sin grandes exhibiciones —lo cual se agradece— ni fuegos de artificio; y con la  geografía —también habitual— variada y muchas veces tenebrosa.

Hay que destacar, por su sentido inquietante y terrorífico, la larga secuencia que se desarrolla en un impetuoso río, en el que los protagonistas, tras caer en él, han de cruzar primero, y a nado, un enorme, oscuro y mortífero túnel, para después tener que escalarlo por sus paredes y techo, sintiendo cómo el rugido del agua, en el fondo, parece llamarlos.

Estamos ante una obra, en fin, con las mejores cualidades de su autor (tonos crepusculares y melancólicos, acción narrativa sosegada, fluidez en el entramado de esa narración…) y con sus deficiencias particulares: personajes que siempre son los mismos de unas novelas a otras suyas, carencia de profundidad psicológica en ellos, escenas también calcadas a las de otras de sus narraciones, maniqueísmo patente… Lo normal en la mayoría —hay brillantes excepciones: Curtis Garland, Ralph Barby o A. Thorkent, por ejemplo, en bastantes ocasiones— de los bolsilibros.

Pero tengo la seguridad de que a todos atraerá esta lectura tan bonita como festiva; tan estimulante como preciosa. Una pequeña joya para la diversión.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 4.

Luis Ángel Lobato