“El coleccionista de espantos”, de Curtis Garland

El coleccionista de espantos; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]. Barcelona: Bruguera, marzo 1979. Colección: Selección Terror; nº 317.

  • Género – materia: terror – intriga – crímenes – goticismo.

 

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Curtis Garland de nuevo, y con la temática que más le agrada, según parece, dentro de esta colección «Selección Terror»: las tramas de época ambientadas en Londres, con sus nieblas, asesinos y demás.

En esta ocasión el protagonista es, otra vez, un periodista, detective aficionado, y la policía aparece en la investigación muy por detrás. Tenemos una serie de asesinatos que recuerdan un tanto a Jack el Destripador, criminal que incluso es mencionado de pasada en la narración —lo cual nos hace presuponer que, al menos, la historia tiene lugar unos pocos años después de 1888—. Aquí, el asesino mata mujeres, no podía ser menos, pero siempre se lleva una parte de su cuerpo de recuerdo. Nuestro periodista protagonista recibe la visita de una mujer, prostituta, que goza de la capacidad de tener visiones que le indican algo relacionado con el crimen que va a acontecer. Aprovechando esta circunstancia el héroe se pondrá en busca del asesino, yendo siempre por delante de la policía.

En el fondo, si nos atenemos a lo que se narra, se trata más bien de una intriga criminal, engalanada con los elementos de los crímenes, el carácter paranormal de uno de los personajes y la ambientación gótica tan del gusto del autor, lo cual le confiere a la historia un aspecto más acorde con el género que buscamos. Como siempre, los personajes están bien definidos, la intriga se mantiene en todo momento y la novela resulta efectiva.

SPOILER ● SPOILER ● SPOILER

Cierto defecto implícito en la obra de Garland que aparece en ocasiones es que, si introduce dos personajes femeninos dentro de la historia que parecen suponer el interés amoroso del protagonista, siempre se dará la circunstancia de que una de ellas será ese objetivo, mientras que la otra será la criminal. Por lo demás, una vez más Gallardo hace uso de sus prejuicios morales, poniendo a la asesina como una lesbiana desalmada. Y un elemento más: al final se cuida de dejar bien claro que la chica es más joven de lo que aparentaba, para no relacionar al protagonista con una mujer mucho mayor que él.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

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“La nube cósmica”, de Ralph Barby

La nube cósmica; por Ralph Barby [Rafael Barberán Domínguez]; autoría de la ilustración, Antonio Bernal. Barcelona: Editorial Bruguera; enero 1977. Colección: La Conquista del Espacio; nº 334.

  • Reedición: Barcelona: Editorial Bruguera; enero 1985. Colección: La Conquista del Espacio; nº 731.

 

  • Materias: Viajes espaciales – Especies alienígenas – Mundos extraños – Aventura – Intriga.

 

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Intrigante narración de Ralph Barby sobre una expedición que desea averiguar lo que se oculta dentro de una extraña y enorme nube surcando el espacio profundo en dirección hacia el Sistema Solar.

La nave New Pioner, procedente del planeta Tierra, se interna en una misteriosa nebulosa para descubrir que en su deambular por el espacio ha estado engullendo diversos sistemas solares y formando un enorme mundo plano iluminado por cinco estrellas, con diversos ambientes ecológicos, con los restos de los planetas que fue atrapando durante miles de millones de años. Y lo más estremecedor: los descendientes de las especies alienígenas que sobrevivieron al desastre de sus planetas primitivos habitan allí, en ese mundo de pesadilla.

Con un ritmo narrativo envidiable, y con un argumento original, aunque monótono en ciertos aspectos, Ralph Barby nos ofrece un relato plagado de enigmas que, poco a poco, de la mano de los protagonistas surcando comprometidas aventuras, vamos descifrando.

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Seres similares a los humanos –los ugonitas– anclados en la prehistoria más atroz, una especie tecnológica –Los hijos de Ragat– que intenta aprovecharse de las supersticiones de los ugonitas para someterlos, desterrarlos y raptar a sus doncellas, sapos gigantescos como dinosaurios que se alimentan de carne y ciclópeos y voraces cangrejos oceánicos que casi logran aniquilar por completo a la expedición terrestre se dan cita en esta divertida novela donde la variedad geográfica (océanos, desiertos, bosques, tundras, glaciares) y unos personajes bien diferenciados psicológicamente consiguen, con sus exóticas e impactantes presencias, que el lector no pierda nunca el interés en los extraños acontecimientos ni en peligros que han de superar los héroes del relato.

 En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 3.5.

Luis Ángel Lobato

 

 

“¡Adiós, mundo cruel!”, de Lou Carrigan

¡Adiós, mundo cruel!; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]. Barcelona: Bruguera, mayo 1976. Colección: La Huella; nº 78.

  • Reedición: Barcelona: Bruguera, abril 1983. Colección: Servicio Secreto; nº 1703.

 

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Existen determinados escritores de bolsilibros que utilizan el humor para ocultar sus limitaciones narrativas; con la excusa de la ironía aprovechan para ampararse en el “toda vale” y no preocuparse mucho por la coherencia, continuidad y otros elementos. Lou Carrigan no es uno de ellos. Es de esos escritores que utilizan el humor, no para ocultarse por medio de él, sino servirse para enriquecer la historia. Lo que hace Vera Ramírez es algo muy complicado, dado que muchas de sus novelas se estructuran por medio de dos tonos simultáneos, el irónico y el serio. Así, existen dos narraciones paralelas: por un lado, tenemos un deje de cachondeo conformado por la actitud de algunos de los personajes, y que traslucen una ligereza que hace que la lectura se haga muy divertida; pero, al mismo tiempo, existe otra trama, la policial digamos, que es tomada por completo en serio y en todo momento y, cuando es preciso, esos personajes ligeros adoptan el tono preciso. De tal modo, la intriga criminal ofrece riqueza al tiempo que se asiste a una historieta divertida y, en apariencia, trivial.

¡Adiós, mundo cruel! es una de esas novelas. Incluida dentro de la colección «La Huella», que solía arrojar productos de un nivel literario algo más elevados que en otras series —y luego reeditada dentro de la más ortodoxa «Servicio Secreto»—, no es esta una de la mejores muestras dentro de la misma, pero de todas maneras su lectura se hace muy grata.

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Aquí tenemos como protagonista a un detective privado de merecida fama, que un día se topa por casualidad la muerte de un vecino escritor, y en apariencia por suicidio. Pero determinado elementos le inclinan por investigar y…

Como se ha dicho, a partir de ahí el detective iniciará una investigación, al tiempo que se desarrolla una subtrama semihumorística con la maestra que le ayudará en la investigación, siendo en todo momento esta sólida y coherente. La narración nos trasladará a distintas ciudades de Estados Unidos, todo ello a un ritmo vertiginoso.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Más allá de Plutón”, del Profesor Hasley

Más allá de Plutón; por el Profesor Hasley [Fernando Ferraz Fayos]; ilustración de la cubierta, José Luis Macías Sampedro. Valencia: Editorial Valenciana, 1958. Colección: Luchadores del Espacio; nº 108.

  • Género – materia: avances científicos – invasión alienígena.

 

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El autor que se encontraba tras el pomposo seudónimo de Profesor Hasley era Fernando Ferraz Fayos (1918-1988). También escribió novelas de guerra y del Oeste, en las colecciones «Comandos» y «Policía Montada», respectivamente, pero ahí optó por utilizar el apelativo de Alan Kesington. Tal como refiere José Carlos Canalda en su imprescindible La gran historia de las novelas de a duro —ubicado en la web Sitio de Ciencia-Ficción—, se trataba de “un autor que no tenía nada de anglosajón ni tampoco era físico teórico, aunque sí era profesor… de literatura, y no a nivel universitario, sino de institutos, academias y particular[1]. Y añade: “En cuanto a la segunda palabra de su seudónimo, parece ser que se trataba de una trascripción fonética, más o menos libre, del apellido de Aldoux [sic] Huxley, un escritor al que admiraba”.

Siempre según Canalda, en la colección «Comandos» publicó dieciséis novelas y en «Policía Montada», cinco. Y en lo que se refiere a «Luchadores del Espacio» un total de veintinueve, aunque la mayoría de ellas estaban agrupadas en forma de dobletes, o en ocasiones hasta a modo de trilogía. De hecho, la presente novela continua y acaba en el siguiente número de la colección, el 109, con La revancha de Zamok, aunque tal como finaliza se puede leer perfectamente, y pese al cliffhanger acaba más o menos.

También refiere Canalda: “Fernando Ferraz carecía de una base científica académica, ya que la guerra le obligó a interrumpir sus estudios y una vez terminada ésta, a causa de su condición de ex-republicano, ya no le fue posible continuarlos. Su formación era autodidacta, al igual que ocurría con la mayor parte de los escritores de «Luchadores del Espacio», lo que no le impidió poseer una vasta cultura. Leyendo sus novelas resulta evidente que intentaba documentarse al escribirlas, aunque las limitaciones de su formación científica hacían que, en ocasiones, acabara incurriendo en errores de bulto.” Se da la circunstancia de que su hermano menor, Antonio Ferraz Fayos (n. en 1928) sí tiene formación científica, y cabe presuponer que le consultara ocasionalmente factores de tal índole.

En lo que respecta a la presente novela, no puede ser calificada de lo mejor de la colección, y según refiere Canalda el nivel medio de Ferraz no era muy destacado. Arranca con un par de situaciones que nada tienen que ver con la trama, más que tangencialmente, y da la impresión de que se han desarrollado con el fin de alargar su muy escasa extensión. Al fin, los dos protagonistas, un abogado y su ayudante, son secuestrados por alienígenas provenientes de un planeta más allá de Plutón. Las incidencias son muy escasas, y el estilo literario no demasiado brillante, aunque a medida que el texto avanza este se va volviendo más descuidado. Intentaré conseguir la novela que prosigue a esta, más que nada por curiosidad, o alguna otra obra del autor para calibrar definitivamente su valía.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] En https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00503.htm

 

“La gallinita ciega”, de Lou Carrigan

La gallinita ciega, de Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]. Pinto, Madrid: Editorial Rollán, 1971. Coleccíón: FBI; nº 1035.

Reediciones:

  • Pinto, Madrid: Editorial Rollán, 1973. Coleccíón: Selecciones FBI; nº 588.
  • Barcelona: Editorial Bruguera, 1977. Colección: Punto Rojo; nº 812.

Edición en portugués:

  • A cabra-cega; traducción de Adelino dos Santos Rogério. Lisboa: Agência Portuguesa de Revistas, 1974. Colección: Detective; nº 222.

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Un hombre aparece asesinado, cosido a puñaladas, y a su lado hay una gallina de juguete que pone huevos de azúcar y cacarea. Un agente del FBI se hará cargo de la investigación.

Una de las muchas novelas que Lou Carrigan escribiera con el Federal Bureau of Investigation como protagonista, donde, como era norma en la época, se ensalza la labor de esta agencia, como hicieran las novelas del matrimonio Los Gordon, por poner un ejemplo de literatura “normal”.

Se nos presenta inicialmente el detective protagonista como arisco y seco, pero a lo largo de la investigación no lo parece en absoluto. La trama parece solucionarse muy pronto, pero hay flecos que quedan en la investigación que inducen al agente a seguir adelante, pese a que su jefe estaría dispuesto a zanjar todo en un instante, pese a dejar el caso resuelto a medias. Por suerte, se fía de él y le deja seguir adelante.

Cualquier aficionado a la literatura de Vera Ramírez identificará constantes habituales en su narración, con la trama detectivesca por un lado y la relación amorosa por otro. El elemento de la gallina, que da base al propio título de la novela, tampoco es muy significativo. No es de las mejores novelas del escritor, pero tampoco es despreciable. Se deja leer con interés.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

 

“Las morbosas”, de Curtis Garland

Las morbosas; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Editorial Bruguera, julio 1978. Colección: Selección Terror; nº 280.

  • Género – materia: suspense – intriga – crímenes – vudú.

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Lo que más llama la atención de esta novela, perteneciente a la colección «Selección Terror», es la portada, obra de Alberto Pujolar, donde vemos a dos señoritas y, sobre todo, el plano de un revólver con silenciador entre ambas. No es una portada elegida al tuntún por los responsables, pues ilustra bien el contenido del librito. De hecho, el propio Garland hace una nota introductoria, donde especula acerca de si el terror debe convocarse a partir de caserones, tormentas, la noche…, es decir, los clásicos conceptos de la literatura gótica, y se plantea la posibilidad de crear una historia de terror en un ambiente soleado y alegre. Y termina refiriendo que su intención es hacer esto último, y que espera conseguirlo. Bien, me temo que no es así, y de hecho Las morbosas puede situarse entre lo peor de su obra.

Claro que ante todo el problema estriba en plantear un proyecto que luego no se ve capaz de cumplir. Si hubiera eliminado esa introducción y ofrecido el texto a Bruguera para su colección «Punto Rojo» la decepción no sería tan grande, pues se trata lisa y llanamente de una trama policial, criminal. Tenemos, por tanto, un grupo de personajes que están pasando el verano en una isla privada, y donde nada más arrancar el libro dos mujeres se plantean asesinar a sus respectivos maridos, intercambiándose los crímenes. Sí, en efecto, este arranque está tomado de la novela Extraños en un tren (Strangers on a Train, 1950) de Patricia Highsmith, aunque a partir de ahí otras obras literarias serán evocadas en la trama, así Diez negritos (Ten Little Niggers, 1939) de Agatha Christie —que es directamente citada por los personajes— y Las diabólicas (Celle qui n’était plus, 1952) de Boileau-Narcejac. Por lo demás, el autor introduce una subtrama con un personaje que cree en el vudú, tal vez para satisfacer a los seguidores de la colección que esperen alguna connotación sobrenatural.

Es curioso que, habiendo sido el relato criminal el género favorito de los que abordó el autor, el desarrollo de la trama sea tan convencional y tramposo, y no parezca mostrar excesivo interés en lo que plantea. Para más inri, la novela ofrece un tono desoladoramente homófobo, al describir como a una de las asesinas como lesbiana, planteando ese matiz de su personalidad como algo negativo per se, y se perciba también cierto tufo racista en la descripción del criado negro que practica vudú.

Todos sabemos que Curtis Garland fue un escritor excelente, y un tropezón como este lo comete cualquiera, máxime dado el sistema en que debían trabajar los autores de bolsilibros. Pasemos por tanto a otros más interesantes y olvidemos el presente.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Cuervos”, de Lou Carrigan

Cuervos; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]. Madrid: Rollán, 1964. Colección: Rurales de Texas; nº 85.

Reediciones:

  • Pinto, Madrid: Rollán, 1972. Colección: Winchester; nº 220.
  • Barcelona: Bruguera, septiembre 1978. Colección: Bisonte. Serie azul; nº 404.
  • Barcelona: Bruguera, mayo 1983. Colección: Colorado; nº 1336.
  • Barcelona: Ediciones B, 2001. Colección: Oeste legendario; nº 92.
  • Barcelona: Ediciones B, 2002. Colección: Leyendas del oeste; nº 42.

 

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Otra de esas joyitas obra de Lou Carrigan, y que si estuviera publicada en una colección “normal” —y no fuese “una del Oeste”— podría tener hasta su prestigio. Arranca con un prólogo grave, cuando un hombre, al parecer inocente, es condenado a la horca por el juez, muy amigo suyo. Pasan unos años, y arranca la acción central, con un individuo misterioso y malencarado llegando a la población. Esa parte tiene un tono ligero en apariencia, es divertida y se lee muy bien, aunque la premisa de fondo sigue poseyendo una inflexión más trascendente, que va contaminando el estilo.

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La trama se centra en el clásico tema de las tierras de un ranchero y los indeseables que desean hacerse con ellas. Escrita originalmente en 1964, aunque muy reeditada con posterioridad —lo merece—, me ha recordado un tanto al clásico cinematográfico La pradera sin ley (Man Without a Star, King Vidor, 1955), o también a los filmes de la saga de Anthony Mann protagonizados por James Stewart. Sin embargo, el protagonista, aunque ofrece ciertos rasgos que podrían entroncar con los del protagonista de Colorado Jim (The Naked Spur, A. Mann, 1953), ofrece matices aún más oscuros, entroncando un tanto con los antihéroes que luego pondría de moda el spaghetti-western. La novela, pues, en ese aspecto resulta innovadora.

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Diálogos vibrantes e irónicos, descripciones austeras y directas, una trama interesante que se lee en un suspiro. Vera, una vez más, demuestra que ocupa el primer lugar dentro del plantel de autores de bolsilibro que merecen una valoración como es debido.

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Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra