“Prisión espacial”, de Joseph Berna

Prisión espacial; por Joseph Berna [José Bernal García]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Ceres, diciembre 1980. Colección: Héroes del Espacio; nº 34.

  • Género | materia: ciencia ficción – thriller | aventuras espaciales.

En Plutón hay sita una prisión espacial. La protagonista es la hija del alcaide, que ha llegado allí de visita, para ver a papá. En ese momento llega un cargamento con cinco nuevos presidiarios, uno de los cuales le hace a ella tilín. Por supuesto, es inocente, pero solo ella le cree. Se produce un motín, los cinco recién llegados se fugan y se llevan como rehén a la muchacha.

Una característica narración de Joseph Berna, con un mínimo de incidencias argumentales que estira cual chicle. Realmente, si nos tomáramos la labor de reemplazar Plutón por una zona aislada de Wyoming, y la nave espacial por una furgoneta, nada cambiaría en esencia dentro de la historia. En realidad, pues, es un thriller ambientado en el espacio, sin más.

Algo que decepciona enormemente es leer algo titulado «Prisión espacial» y luego encontrarse una novela tan elemental, con las posibilidades que tiene una idea así. Por tanto, tenemos una narración muy primaria, que centra su atención en una única anécdota planteada de forma trivial, y con un desarrollo de personajes por completo infantil: las mujeres, todas despampanantes; los malos, brutos y descerebrados; el protagonista, atractivo y noble. Para ser de Joseph Berna, está un poco mejor escrita de lo ordinario, y hasta hay párrafos de tres líneas, y resulta moderadamente entretenida, dentro de su simpleza. Algo es algo.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El valle de los fantasmas”, de Silver Kane

El valle de los fantasmas; por Silver Kane [Francisco González Ledesma]. Barcelona: Bruguera, julio 1980. Colección: Bravo Oeste; nº 1016.

Reedición: Barcelona: Ediciones B, 1996. Colección: California; nº 6.

  • Género | materia: oeste – terror | giallo

El valle de los fantasmas es un bolsilibro obra de Silver Kane [Francisco González Ledesma] que se sitúa dentro de los terrenos del wéstern. Su título también podría dar a entender que se trata de una historia que se ubica en los márgenes del weird west. Ese «valle de los fantasmas» al que se refiere el título es una zona abandonada, que sufrió una tremenda riada, y que desde entonces no sirve para el cultivo. Solo hay una cabaña solitaria y abandonada en ese agreste territorio, y las gentes del lugar temen acercarse a él. Máxime cuando una muchacha del lugar, la sobrina del ranchero propietario precisamente de esas tierras, comienza a sufrir pesadillas y presagiar futuras muertes.

Lo cierto es que no hay fantasmas de por medio, como cabía esperar, pero se trata de una historia de crímenes cruentos. Algunos se dirimen a tiros, como no podía ser menos, dado el género en que se ubica, pero hay otros más sórdidos en los que se emplea un hacha o cuchillos. Y todo el tono en general, unido a esa aura premonitoria con el personaje de la muchacha, proporciona a la narración un tono como de un giallo ambientado en el Oeste. Algo que, por cierto, hizo en diversas ocasiones la cinematografía italiana.

En torno a esto, tenemos al protagonista, un asesino a sueldo que llega al lugar y de una forma no muy convincente se inmiscuye en el asunto. Digamos que el personaje está un poco metido con calzador, pero más aún lo está la chica de la historia, una abogada un tanto inepta, y que solo sirve para introducir los habituales chistes machistas tan propios de su autor.

Por lo demás, la intriga se adivina con facilidad, tanto sobre la persona causante de los asesinatos como el motivo de estos. Como es habitual en Silver Kane, el arranque es potente, pero al poco da la impresión de que se aburre de lo que cuenta, lo descuida y lo desarrolla de la forma más trivial posible, con muchos interludios de dudoso humor entre el pistolero y la abogada. Es una lástima, porque desarrollado con algo más de ganas podría haber deparado una historia mucho más jugosa.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: **

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

«La leyenda de la bestia», de Curtis Garland

La leyenda de la bestia; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Desilo. Barcelona: Ed. Bruguera, 1976. Colección: Selección Terror; nº 178.

  • Género | materias: terror | humanos mutados.

En una pequeña población del norte de California, rodeada de pantanos, acontecen una serie de crímenes, caracterizados por suceder siempre en noche lluviosa. Pronto, la sospecha de que el causante es un ser anfibio, mitad humano mitad pez, comienza a considerarse como plausible…

Hace un tiempo, en estas mismas páginas, comentábamos la novela de Curtis Garland Cuando aúlla el lobo (ST-131), y señalándola como de las más flojas. Da la impresión de que Garland, consciente de ello, en esta nueva novela (nº 178 de la colección), intentara corregir los errores de aquélla. La leyenda de la bestia es muy distinta, pero, en esencia, el esqueleto argumental es muy similar: en una pequeña población acontecen unos crímenes, en apariencia cometidos por un ser bestial, mitad animal mitad humano, y una galería de sospechosos irán desfilando.

Ante todo, aquí Garland ha optado por cambiar de «monstruo», ofreciendo, en lugar de un licántropo, un ser anfibio mitad humano mitad pez, y uno diría, por la descripción, idéntico al monstruo de la Laguna Negra del film La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954), de Jack Arnold. Y también ha cambiado el detalle del decepcionante desvelamiento final, que no precisaré.

Lo demás es más o menos lo mismo, con el héroe —algo menos activo, por intercesión de un policía en la investigación— rodeado de sospechosos de ambos sexos, e intentando averiguar la verdad. Solo que, como he dicho, esta vez está todo corregido, y de hecho la novela es excelente, resaltando sobre todo una atmósfera muy conseguida: el ambiente deprimente, en ese entorno de sempiterna lluvia, y el caserón con la familia extraña, otorga un escenario claustrofóbico muy logrado. La galería de sospechosos, además, aporta más densidad, y aunque el culpable también se presagia, todo resulta cautivante.

Una de las mejores entregas de una colección mítica, altamente recomendable.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ****

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El engendro de Kroozgaar”, de Kelltom McIntire

El engendro de Kroozgaar; por Kelltom McIntire [José León Domínguez]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Bruguera, 1983. Colección: Selección Terror; nº 544.

  • Género | materia: terror – ciencia ficción | científicos locos – humanos mutados – involución humana.

Como casi siempre en Kelltom McIntire, la estructura de la novela es un tanto atípica a lo que tiene por norma la colección. Arranca con un primer capítulo donde dos drogatas comparten confidencias. Y el protagonista tarda bastante en entrar en juego en la historia, hasta que se disponen todas las piezas sobre el tablero.

En otras obras de terror del autor ya dio preponderancia a un entorno carcelario, y aquí, aunque no ambiente la narración en su totalidad en dicho escenario, tiene bastante importancia la presencia de la prisión de Dartmoor.

La temática central de la novela son las drogas. Un científico intenta crear un método de eliminar la adicción a esos fármacos, pero lo que consigue es crear un monstruo. Resulta curioso que la medicación que el doctor ha creado haga sufrir un mono muy violento, pero además es que la psique del enfermo toma control del cuerpo, mutando la constitución de este para adoptar una apariencia distinta. El personaje que sufre esa condición, Mike, recuerda un cómic que tenía, con un cíclope monstruoso de protagonista, y él acogerá esa apariencia, produciendo la muerte a su paso. Como curiosidad, resaltemos que en ningún momento se menciona que el cíclope tenga un solo ojo, por lo cual cabe conjeturar que este tiene dos (y así se le reproduce en la portada).

Una obra simpática y grata de leer.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

«El espectro de Farmoor», de Kelltom McIntire

El espectro de Farmoor; por Kelltom McIntire [José León Domínguez Martínez]; ilustración de la cubierta, Desilo. Barcelona: Ed. Bruguera, 1977. Colección: Selección Terror; nº 224.

  • Género | materias: terror | fantasmas – científico loco.

El subgénero de temática sobrenatural mezclado con cárceles, por un motivo enigmático, tiene gran tradición, tanto en literatura como cine y televisión. Ignoro la razón, pero parece existir cierta predilección por mezclar el entorno carcelario con las historias de terror.

Aquí, el estimulante Kelltom McIntire nos ofrece una de esas historias, narrada con una estructura muy peculiar y un tanto atípica. Los dos primeros capítulos son una narración de fondo, con largos precedentes, hasta que, al fin, aparece la protagonista, una mujer joven que es conducida a la cárcel de Farmoor, donde acontecen extraños fenómenos en torno al espectro de una reclusa muerta tiempo atrás. Curiosamente, la narración es en primera persona por parte del elemento femenino, cuando el autor es masculino, y no se desenvuelve mal en ese entorno[1].

La historia es breve, pero McIntire se las apaña muy bien para reforzar la trama con un desarrollo psicológico de la protagonista más detallado de lo que es norma, aun cuando oculta cierta información respecto a ella, si bien es fácil de adivinar. E incluso añade algunas escenas «oníricas», provocadas por una droga que es administrada a la protagonista, muy bien escritas, y que aportan una segunda vía narrativa de verdadera sustancia.

Tenemos, por tanto, una cárcel donde tanto reclusas como carceleras aseguran que un fantasma recorre las galerías, un médico de prisión misterioso y desagradable, y una reclusa nueva que se pondrá a investigar lo que acontece. Una aportación valiosa a una colección que es ya mítica.

Carlos Díaz Maroto

 CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Kelltom McIntire, esto es, José León Domínguez Martínez, estaba casado con  Filomena Merchán Gemio, también escritora. En ocasiones compartieron el seudónimo colectivo de Lynn Merchang, sin que se sepa en qué casos uno u otra lo usaron. Es solo una teoría mía, sin fundamento, pero puede que esta novela fuera escrita en realidad por ella…

“Cava tu fosa, muchacha”, de Keith Luger

Cava tu fosa, muchacha; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar].Barcelona: Bruguera, 1965. Colección: Archivo secreto; nº 57.

Reedición: Barcelona: Bruguera, 1975. Colección: Punto rojo; nº 702.

Keith Luger nos tenía acostumbrados a sus novelitas con un cargado sentido del humor. Incluso en sus intervenciones cinematográficas participó en una comedia con muchas dosis de slapstick como es El apartamento de la tentación (1971), dirigida por Julio Buchs y con protagonismo de Carmen Sevilla, Juan Luis Galiardo, José Sacristán y Helga Liné —aunque es curioso que en la base de datos del IMDb no aparezca acreditado—[1]. Dentro del mundo del bolsilibro escribió diversos géneros, aunque los más notorios fueron el wéstern y el policial, y en todos ellos el sentido del humor estaba más o menos presente —hace un tiempo reseñamos aquí su novela de ciencia ficción El planeta de las mujeres araña, que es prácticamente una comedia—. Cava tu fosa, muchacha no es una comedia, pero ofrece determinados elementos, como el acercamiento irónico a sus dos personajes protagonistas —una pareja de amigos, algo poco habitual en los bolsilibros, donde solemos contar con un héroe solitario—, así como su relación con un sargento de policía que les tiene manía.

Sin embargo, la novela se caracteriza por una trama bastante interesante, donde ambos héroes son contratados para escoltar un sello de gran valor. El posterior robo del mismo y el círculo de sospechosos que se vinculan a él es el intríngulis de la narración, al tiempo que los dos héroes van encontrando, cómo no, a su chica por el camino. Es norma que en muchos de los bolsilibros nos topáramos con personajes con carisma que nos resultaran atractivos, y aquí se da el caso de esa pareja de amigos, uno inteligente, el otro brutote, faltaría más, y que hubiera sido interesante rescatar en posteriores novelas para vivir nuevas aventuras.

El estilo literario de Luger está ahí presente, correcto, vivaz y enérgico. Vale la pena.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra


[1] Una «joya» cinematográfica que cuenta con participación de Oliveros en su guion es la coproducción entre España, Italia y Alemania Chinos y… minifaldas / Morte in un giorno di pioggia / Der Sarg bleibt heute zu (1967), de Ramón Comas, una desopilante cinta de «euro-espías». 

Los extraterrestres en la colección «La Conquista del Espacio»

El estudio de los extraterrestres en la colección de bolsilibros de ciencia ficción «La Conquista del Espacio» es fundamental para comprender uno de los pilares temáticos de sus novelas. Las narraciones dependían en gran medida de los encuentros con los alienígenas para impulsar sus tramas de aventura y exploración espacial. La representación de los extraterrestres es muy diversa, abarcando desde el terror cósmico o la amenaza de invasión hasta el contacto pacífico con los humanos. Veamos algunas de ellas.

Extraterrestres ominosos:

Esta es la categoría más común, y se sigue la tradición de la literatura pulp y el cine de serie B de ciencia ficción. Aquí los alienígenas suelen ser invasores, buscan conquistar o destruir la Tierra o criaturas peligrosas que pueblan planetas desconocidos, a menudo con una base biológica animal como dinosaurios e insectos antropomórficos. Pero también puede ser entidades poderosas con capacidades mentales o tecnológicas muy superiores a las de los terrestres, y que representan un peligro para su existencia. O también seres con extrañas naturalezas que resultan incomprensibles para los astronautas procedentes de la Tierra.

Extraterrestres insólitos:

Aquí, en los viajes y llegadas a mundos desconocidos el descubrimiento de la vida alienígena es el eje narrativo. Aparecen formas de vida exóticas en planetas con una geografía extrema o con leyes físicas inusuales. Pero también civilizaciones ya extinguidas con restos de culturas alienígenas avanzadas o decadentes que ocultan muchos secretos. Y, por otra parte, no faltan alienígenas que viven en lucha contra tiranías en las que a menudo se ven envueltos los protagonistas humanos.

Extraterrestres benefactores:

Aunque menos comunes, también hay relatos de contactos pacíficos o de colaboración. Así, tenemos a alienígenas que llegan a la Tierra y se encuentran en una situación vulnerable, forzando un encuentro pacífico con los seres humanos. O guías y protectores de especies más avanzadas que intervienen en nuestros asuntos humanos para advertirnos de un peligro inminente.

***

Y ya, a nivel de contenido, se aprecian temas recurrentes en las novelas sobre estos contactos con extraterrestres, como el miedo a lo desconocido, donde el espacio exterior actúa como fuente de horror ante lo incomprensible. O el estudio de la propia condición humana en la lucha por la vida ante el enfrentamiento en planetas hostiles con sus habitantes.

En conclusión: aunque las tramas de las narraciones a menudo priorizaban la acción sobre la profundidad psicológica, se ofrecía un vasto y variado universo de ficción, poblado de amenazas cósmicas y misteriosas formas de vida que nos marcaron claramente a muchos lectores.

Y ahora destacaré, como es costumbre, una pequeña lista de memorables novelas de LCDE, relativas a esta temática comentada, de los autores —en mi opinión— más significativos de la colección, para que las disfrutéis o volváis a disfrutar.

  • La organización, de Marcus Sidereo. Nº 232 de LCDE.
  • Materia vital, de Clark Carrados. Nº 241 de LCDE.
  • Crónicas galácticas, de Curtis Garland. Nº 283 de LCDE.
  • La granja, de Ralph Barby. Nº 320 de LCDE.
  • Mundo aislado, de A. Thorkent. Nº 352 de LCDE.

Luis Ángel Lobato

“Duelo contra nadie”, de Donald Curtis

Duelo contra nadie; por Donald Curtis [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Martí Ripoll. Barcelona: Bruguera, 1971. Colección: Bisonte. Serie azul; nº 2.

Género | materias: oeste | megalómanos

Reediciones:

  • Barcelona: Bruguera, enero 1978. Colección: Búfalo. Serie roja; nº 1263.
  • Barcelona: Ediciones B, 1996. Colección: Oeste legendario; nº 325.
  • Barcelona: Ediciones B, 2002. Colección: Salvaje oeste; nº 43.

Más conseguible en sus reediciones más recientes, como es lógico (en especial la de 1996), una vez compruebas que el texto original surgió en 1971 las conclusiones referentes a Duelo contra nadie, de Donald Curtis, resultan más lógicas. En efecto, una historia como la presente, desarrollada en 2002, puede resultar desconcertante y fuera de su tiempo. Pero 1971 era una fecha muy reciente para cuando se estrenó en España, vía TVE, la mítica serie de televisión Jim West (The Wild Wild West, 1965-1969), que debutó en nuestro país en julio de 1968, y que, salvo error, duró hasta octubre de 1970. En ese sentido, esta novela bosqueja una intriga desquiciada y absurda, muy propia de la serie: los viajeros de una diligencia, en su curso desde Texico a El Paso, llegan a una población que no debiera existir; como una especie de Mary Celeste en el desierto, está iluminada, las pianolas tocan solas, hay bebidas y comidas servidas, pero no hay un solo alma en el lugar…

Una premisa, como puede verse, muy propia de la serie, descabellada y complicadísima de hacer, en caso de que alguien tuviera la idea de montar semejante plan. Además, confluye en la trama un personaje con el rimbombante nombre de Barnaby Joker, y que recuerda poderosamente a otro de la serie televisiva, Miguelito Loveless.

La narración arranca en la parada de cabecera de la diligencia, donde una serie de personajes están esperando, mientras fuera se desata una terrible tormenta, a que el viaje se pueda iniciar, una vez escampe. En esa espera vamos conociendo a los personajes, entre ellos el protagonista, cuyo misterioso pasado se irá desentrañando a medida que avance la historia. La presencia de todos en esa ciudad fantasma podría recordar también algunas novelas de ciencia ficción de Donald Curtis Garland, en las cuales los terrestres llegan a algún planeta donde ciertas características terráqueas son reproducidas por inteligencias inmateriales del lugar.

No hay elementos fantásticos, pero un aura extraterrena parece rodear al menos, la primera mitad del bolsilibro, además de que el villano es todo un personaje pulp, extremo y chocante. En torno a todo ello hay otros personajes con un diseño más realista y, como siempre en Gallardo, los diálogos son inteligentes y bien desarrollados.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: ***

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El agente secreto”, de Ronald Mortimer

El agente secreto; por Ronald Mortimer [José Manuel González Cremona]. Barcelona: Bruguera, marzo 1985. Colección: Servicio Secreto; nº 1791.

Ronald Mortimer es uno de los seudónimos que manejó el escritor argentino José Manuel González Cremona. Ya con anterioridad comenté aquí una de sus novelas, esta firmada con el apelativo de Eric Sorenssen, y que pertenecía al género de ciencia ficción, ¡S.O.S. Galaxia! Remito al lector a esa reseña para conocer el perfil biográfico del autor; respecto al comentario de esa novela, la definí en un punto intermedio. Ahora, con esta entrega de género criminal, variante espionaje, mi valoración es mucho más positiva.

El punto de partida de El agente secreto podría pertenecer a una parodia, pongamos por caso una película como El gran rubio con un zapato negro (Le grand blond avec une chaussure noire, 1972), de Yves Robert, donde un músico anodino, interpretado por Pierre Richard, era confundido con un audaz agente secreto. Aquí no tenemos exactamente eso, pero sí algo similar. Los mejores agentes del MI6 están siendo asesinados a lo largo de Europa, y todas las trazas indican que el origen estuviera en Moscú. Así que allí es enviado el mejor agente de todos, pero se decide enviar también a un historiador, haciendo creer que es otro agente, y así despistar a los soviéticos. Personaje tan incapaz despierta las sospechas de la KGB, que deducen que es un espía de primera línea, y que el otro es el que serviría de señuelo.

De tal manera, tenemos una simpática intriga, con un toque de cierta ironía, que de forma paulatina se va convirtiendo en algo más serio, sin abandonar nunca un cierto tono guasón subterráneo, no tomándose las cosas de forma trascendente, pero sin por ello tratarlas de forma superficial. La lectura, de esta manera, se convierte en algo muy agradable. En cuestión de estilo, Mortimer comete los habituales errores de estilo de las novelas de esta índole, con profusión de queísmos, en especial.

El resultado es una obra amable e interesante, con un punto por encima de la corrección, y que, en ciertos aspectos, me ha recordado a las novelas de espionaje que escribiera un gran especialista en la materia como fue Lou Carrigan, no ya su serie de Brigitte, sino las de otros personajes. Volveremos a este autor.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ***½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“¡Soy de otro planeta!”, por Johnny Garland

¡Soy de otro planeta!; de Johnny Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, J. Fernández. Barcelona: Toray, 1961. Colección: Espacio – El Mundo Futuro; nº 253.

Género | materias: ciencia ficción – thriller | extraterrestres

  • Reedición: Pinto, Madrid: Editorial Andina, 1983. Colección: Bolsilibros EASA – Galaxia 2001; nº 306.

En Saturno (llamado por sus habitantes Albor) hay una dictadura, así pues uno de sus habitantes, huyendo de la represión, se autoexilia, teletransportándose a la Tierra, donde es el año 2016. Ahí dispone de poderes sobrehumanos, que aprovechará para inmiscuirse en un asunto de juego sucio en el mundo del boxeo. El ambiente de nuestro planeta, por lo demás, es bastante chocante, pues ante diversos ingenios futuristas, como muebles flotantes o armas de rayos que usan los gánsteres, por otro lado hay cosas muy comunes, como grabadoras magnetofónicas, y coexisten los videoteléfonos con otros tradicionales.

Una novela de Johnny Garland muy ligerita, es más bien una intriga criminal donde el envoltorio de ciencia ficción sirve para solucionar algunos conflictos argumentales y utilizar los poderes del saturnino como deus ex machina. De igual modo hay algunos toquecillos de humor, también muy ligeros, pero que sorprenden al provenir por parte de Gallardo.

Existen, también, algunos golpes de efecto que son bastante adivinables desde el principio, y determinadas contradicciones: al final, si los personajes disponen de un aparato de teletransporte, ¿por qué salen corriendo, preocupados de no llegar a tiempo, cuando llegarían de modo instantáneo con el ingenio?

La trama ambientada en Saturno es muy breve, y su dictador, Graaw, ignoro si tendrá que ver algo con Franco. Supongo que la carga política de la novela sería inexistente, y Garland no buscaría hacer una doble lectura, sino que es un mero telón de fondo a la situación, y una excusa para que Tazak Lux abandone su mundo y aparezca entre nosotros. Y el hecho de que comparezcan policías corruptos era algo común en este tipo de literatura (los bolsilibros policíacos, me refiero), dado que, como las tramas no se ambientaban en España, la censura no tenía nada que replicar en ese sentido (en Estados Unidos podían ser todo lo corruptos que quisieran). El resultado, como se ha dicho, es una obra ligerita, pero que se lee con agrado y simpatía.

Carlos Díaz Maroto

CALIFICACIÓN: **½

• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra