- Muy alto, muy rubio, muy muerto; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar]; Barcelona: Bruguera, 1963. Colección: Punto Rojo; nº 71.
- Reedición: Muy alto, muy rubio, muy muerto; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar]; Barcelona: Bruguera, 1974. Colección: Servicio Secreto; nº 1277.
- Adaptación teatral: Muy alto, muy rubio, muy muerto: Comedia en dos actos, el primero dividido en dos cuadros; original de Keith Luger y Gil Albors. Madrid: Alfil, 1965. Colección: Teatro; nº 459.

Recuerdo, en mi primera etapa de lector de bolsilibros, que Keith Luger me parecía un autor, ante todo, divertido. A todos sus textos les proporcionaba un tono humorístico, más o menos potenciado, según la ocasión.
A la hora de leer esta novela, había leído pocas páginas cuando me pareció estar ante una de esas obras teatrales escritas por Alfonso Paso, donde mezclaba el humor y el policial. Después recordé haber leído que Luger (u Oliveros Tovar) había tocado también el ambiente teatral —al igual que el cine—, así pues investigué y, en efecto, ahí estaba el dato: la publicación en forma de obra de teatro del texto, coescrito con Joan Alfons Gil Albors (1927-2020), en 1965, dentro de la editorial Alfil.

La representación se estrenó en 1964 en el teatro Alcázar de Madrid, con Juanjo Menéndez, María Asquerino y José Sacristán. Después, al menos, en Sevilla, el 4 de noviembre de 1979, en el Centro Asturiano, el grupo escénico La Alhambra volvió a representar la obra. Más adelante, también fue representada en el Círculo Católico de Burjasot el 24 y 25 de marzo de 2007, y el Grupo de Teatro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada la volvió a ofrecer el 11 de abril de 2015.

La novela ofrece la llegada a su casa de un ilustre cirujano, para encontrarse en su dormitorio el cadáver de un donjuán, antiguo prometido de su mujer, y que seguía revoloteando alrededor de ella. A partir de ahí se suceden un sinfín de equívocos, con más muertos de por medio, asuntos de espionaje, y un policía aficionado al whisky, y que recuerda enormemente al interpretado por Jack Carson en esa obra maestra de la comedia negra titulada Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, 1944), de Frank Capra, no por casualidad basada en una obra teatral[1].

Todo ello por medio de unos diálogos acelerados (mientras lees sientes que has de imprimirles ese ritmo), divertidos, con réplicas ingeniosas, en medio de escasos escenarios y donde la trama criminal va tomando peso a medida que la historia avanza y el humor queda en un segundo término, mas no eliminado. En resumen, una novelita muy simpática y divertida, nada trascendente, desde luego, pero que se lee en su integridad con una sonrisa en los labios. No todas las obras pueden presumir de ello…
Carlos Díaz Maroto
CALIFICACIÓN: ***
• bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] Arsénico y encaje antiguo; por Joseph Otto Kesselring; traducción del inglés por Luis Fernando de Igoa; nota preliminar de F.S.R. [Federico Carlos Sainz de Robles]. Madrid: Aguilar, 1961. Colección Crisol; nº 333. [Arsenic and Old Lace; 1939].



















